El consumo es un valor que está muy instaurado en el estilo de vida moderno. Y este es el motivo por el que se suele normalizar el hábito de ir de compras como si fuese un plan de ocio.
Las bebidas alcohólicas son una parte de las sustancias que, a pesar de generar una gran adicción, cuentan con una gran aceptación social.
Las adicciones se caracterizan por una dependencia de sustancias o conductas/actividades nocivas y por una búsqueda de recompensa a través de su uso. A día de hoy están proliferando las adicciones sin sustancias o adicciones comporta mentales, tales como adicción a las nuevas tecnologías, al sexo, al ejercicio físico, etc.
Te contamos cómo podemos identificar si nuestros hijos, amigos o nosotros mismos estamos enganchados a la red, el teléfono móvil o las nuevas tecnologías y cómo podemos prevenir la adicción a Internet.
Aunque se pueda bromear con el término, la adicción al sexo es un problema psicológico que puede traer graves consecuencias sobre la vida y relaciones sociales de quienes la padecen.
Los opiáceos son fármacos que se administran en pacientes con dolores crónicos, post quirúrgicos u oncológicos. Su consumo continuado aumenta considerablemente el riesgo de producir una dependencia fisiológica, lo que dificulta el manejo para la instauración, mantenimiento y retirada de los mismos.
La dependencia sexual puede implicar una variedad amplia de conductas. A veces un adicto tiene problemas con una sola conducta indeseada, a veces con varias.
Consumo de alcohol está relacionado con problemas en el desarrollo de la formación cerebral, propia de estas edades, sobretodo, en los campos del aprendizaje, la memoria y la conducta.
Un estudio vincula el consumo de bebidas alcohólicas con las muertes de una de cada 10 personas.
El uso inmoderado del teléfono celular o móvil es una clase de adicción a la tecnología que puede contribuir a desarrollar actitudes de: dispersión, ansiedad, intolerancia, e incluso actitudes delictivas para financiar la adicción.
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