Antonella: Hija de un like. Adicción a las redes sociales.
Katia tiene una enorme adicción a las redes sociales, desde que era una bebé graba todo lo que hace su hija Antonella, quien está harta de la situación.
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Katia tiene una enorme adicción a las redes sociales, desde que era una bebé graba todo lo que hace su hija Antonella, quien está harta de la situación.
VER MÁS“Mucho más allá de superar mi consumo problemático de sustancias, mi recuperación ha significado recobrar mi identidad esencial. La escuela ha sido uno de los vehículos más poderosos para mi rehabilitación”.
VER MÁSOli Loyne tenía sólo 18 años cuando empezó a tomar esteroides para ganar más músculo.
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Me llamo Julia y soy ama de casa. Tengo tres niños preciosos y un marido que no me lo merezco
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Un matrimonio turco descubrió con pavor que su yerno había violado al pato de la familia en su casa de la región de Bursa.
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El universo de las redes sociales siempre se ha definido por ser un mundo de luces y sombras. Algunos de los creadores de contenidos que se dedican a esta profesión, en ocasiones, muestran la cara B de su vida de lujos para demostrar que no todo es color de rosas. Una de ellas es Marta, la mediana de las hermanas Pombo que, a comienzos del 2021 reaparecía en su cuenta personal tras varios meses alejada de las redes sociales para explicar que estaba pasando por una depresión. Una situación de la que habló abiertamente y en la que reconoció que su matrimonio con Luis Giménez -tras un año de casados- atravesaba una crisis, que terminaría con una ruptura finalmente.
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Comencé en la heroína porque me agüité (me puse triste). Así empezó todo. Estuve juntado 16 años con la que era mi esposa. Tenía dos negocios: de día uno de pollos asados al carbón, y de noche uno de hot dogs. Económicamente me iba bien porque además sé cantar, por lo que me invitaron a participar en un grupo de música versátil. Desde ahí mi esposa comenzó a ponerse muy celosa y posesiva. Decía que si no dejaba el grupo me abandonaría. En una semana todo se fue para abajo: me divorcié y cerré mis negocios. Sentí que no cabía en mi propio espacio. Quería morirme y atenté contra mi vida, soy muy depresivo. Tal vez para llamar su atención me rajé los brazos hasta desangrarme. Gracias a Dios alcanzaron a llevarme al hospital. Cuando me recuperé terminé viviendo con mis papás. Ahí llegaba un primo. Se le miraba cara de estar súper prendido de la heroína. Yo fumaba marihuana de vez en cuando para bajarme el estrés, pero nada más. Una tarde mi primo salió al patio de mi casa y de lejitos me invitó: “¿Quieres fumar?” Era un cigarro color negro de mota con heroína.
VER MÁSComencé en la heroína porque me agüité (me puse triste). Así empezó todo. Estuve juntado 16 años con la que era mi esposa. Tenía dos negocios: de día uno de pollos asados al carbón, y de noche uno de hot dogs. Económicamente me iba bien porque además sé cantar, por lo que me invitaron a participar en un grupo de música versátil. Desde ahí mi esposa comenzó a ponerse muy celosa y posesiva. Decía que si no dejaba el grupo me abandonaría. En una semana todo se fue para abajo: me divorcié y cerré mis negocios. Sentí que no cabía en mi propio espacio. Quería morirme y atenté contra mi vida, soy muy depresivo. Tal vez para llamar su atención me rajé los brazos hasta desangrarme. Gracias a Dios alcanzaron a llevarme al hospital. Cuando me recuperé terminé viviendo con mis papás. Ahí llegaba un primo. Se le miraba cara de estar súper prendido de la heroína. Yo fumaba marihuana de vez en cuando para bajarme el estrés, pero nada más. Una tarde mi primo salió al patio de mi casa y de lejitos me invitó: “¿Quieres fumar?” Era un cigarro color negro de mota con heroína.
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Estaba acostumbrado a fumar casi un paquete diario. los fines de semanas terminaba fumando bastante más, perdía la cuenta
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