Las redes sociales y los medios de comunicación se han convertido en un factor clave en la construcción de ideales corporales poco realistas, influyendo directamente en la percepción que las personas tienen de su propia imagen. Esta presión constante por alcanzar cuerpos “perfectos” ha propiciado un aumento de trastornos relacionados con la distorsión de la identidad corporal, como la vigorexia, la cosmeticorexia, la ortorexia y la tanorexia.
Esta problemática fue analizada en la conferencia “De la vigorexia a la cosmeticorexia: nuevos retos en salud mental e imagen corporal”, celebrada durante Infarma Barcelona 2025, donde especialistas en farmacia y psiquiatría coincidieron en que cada vez más personas acuden a consultas preocupadas por aumentar masa muscular, perder peso o mejorar su apariencia física, llegando en algunos casos a desarrollar afecciones de salud mental.
Expertos señalaron que la exposición constante a cuerpos idealizados en redes sociales genera inseguridad, comparación social y una percepción distorsionada del propio cuerpo, especialmente entre jóvenes. Esta situación no solo incrementa conductas obsesivas relacionadas con la alimentación, el ejercicio o el cuidado estético, sino que también puede derivar en ansiedad, depresión y aislamiento social.
Además, datos recientes reflejan un aumento en el consumo de antidepresivos y en la venta de suplementos de nutrición deportiva, lo que evidencia una creciente preocupación por la imagen corporal y el rendimiento físico. Los especialistas coinciden en que estos trastornos no surgen de manera aislada, sino como resultado de un contexto social que prioriza la apariencia por encima del bienestar.
Abordar esta problemática requiere una mayor concienciación social, educación en salud mental y una correcta orientación profesional, con el objetivo de promover una relación más sana con el cuerpo y la autoimagen.
