En el marco de un juicio que se desarrolla en California, la empresa propietaria de una de las plataformas sociales más utilizadas del mundo reconoció que sus medidas para detectar a menores de 13 años no fueron implementadas con la rapidez necesaria.
Durante el proceso, se presentaron documentos internos que señalaban que, años atrás, millones de usuarios por debajo de la edad permitida utilizaban la aplicación, pese a que sus normas prohíben el registro a menores de 13 años. La compañía aseguró que actualmente ha mejorado sus herramientas de verificación y que continuará incorporando nuevos métodos para reforzar el control.
El juicio busca determinar si tanto esta red social como otras plataformas de video diseñaron sus sistemas —incluyendo algoritmos y funciones de personalización— para fomentar un uso prolongado entre jóvenes, lo que habría contribuido a problemas de salud mental.
La demanda se centra en el caso de una joven que comenzó a utilizar redes sociales desde la infancia y que, según la parte demandante, estuvo expuesta a dinámicas de diseño orientadas a maximizar el tiempo de permanencia en las aplicaciones.
El proceso judicial podría marcar un precedente importante, ya que miles de familias han presentado reclamaciones similares, argumentando que el diseño de estas plataformas influyó negativamente en el bienestar emocional de niños y adolescentes. El veredicto del jurado definirá si las compañías tecnológicas deben asumir mayor responsabilidad por la estructura y funcionamiento de sus servicios digitales.
