El amor no mata. Esa quizá es la única verdad universal que no entiende de paciencia. El amor no mata y urge comprenderlo, porque cada minuto cuenta. El amor no duele, no es complicado, no frustra, no angustia, no lastra, no da miedo. Pero ellas no pudieron darse cuenta a tiempo. O sí, pero aún así no supieron desligarse por completo de los hombres que anulaban su moral, que maltrataban sus cuerpos y su mente. Cómo hacerlo si habían sido sus parejas durante décadas, si habían crecido junto a ellos, cómo hacerlo si son los padres de sus hijos. Pero el cómo no es lo importante en estos casos, lo crucial es para qué. «Lo dejé para ser yo de nuevo, porque llegó un momento en el que me di cuenta de que no me aportaba nada, al revés. Solo era una carga para mí, porque no me dejaba vivir. Y encima no trabajaba y yo tenía que hacerlo todo para sacar a mis hijos adelante», cuenta Gloria sin tapujos, aunque no puede reflejar en este reportaje su nombre real, porque todavía está en mitad de su proceso judicial.
VER MÁS