"He perdido la cuenta de los hombres con los que he tenido sexo", admite Laurie Woodruff. Disfrutaba de su vida sexual desde su juventud, pero luego adoptó una conducta adictiva que la llevó a un oscuro pozo emocional, del que solo pudo salir con terapia y la inspiración de su hijo.
Hasta hace un año, Woodruff, de 30, se acostaba con varias personas por semana. Algunos de ellos, completamente extraños. "Nunca podría conseguir suficiente", explicó al tabloide The Sun, con motivo del lanzamiento de su libro "Diario de una adicta al sexo", basado en sus experiencias.
La mujer, oriunda de Sheffield, tuvo su primera relación íntima con apenas 12 años. "Era menor y sabía que estaba mal, pero simplemente sabía que era altamente sexual. Me gustaban los varones y las mujeres, y no podía esperar para comenzar a tener citas", recordó.
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