Durante mi niñez íbamos todos los veranos al pueblo de mis padres. Allí, para los vecinos de mis tíos, los niños con los que nos íbamos nuestros primos y mi hermano y yo, siempre fui el gordo. Ellos eran muchos, debía de ser una familia con 8 o 9 hermanos y para todos yo era el gordo. En las fotos más antiguas con mis primos en la piscina ya se me veía tripa.
En casa de mis abuelos paternos siempre nos recibían con mucha comida. Allí todos eran gordos. Mi tía era enorme, y su hija, mi prima también. Recuerdo que comían con mucha ansia. Mi abuelo también era muy grande y siempre estaba malo. Muchas veces no se podía mover. En aquella casa siempre había mucha comida. Mi tío si era delgado pero era inestable mentalmente. Supe que todos mis tíos por parte de padre, habían tenido problemas mentales en la juventud o adolescencia, incluso mi tía había estado ingresada en un psiquiátrico y llegue a escuchar que literalmente, “se arrancaba los pelos a tirones y chillaba”.
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