Mateo Gualdaroni Sacristán
Esta es la historia de Mateo, un paciente que ha tenido esquizofrenia desde la juventud, y como ha sobrellevado todo hasta considerarse feliz a día de hoy.
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Esta es la historia de Mateo, un paciente que ha tenido esquizofrenia desde la juventud, y como ha sobrellevado todo hasta considerarse feliz a día de hoy.
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Siempre existe la posibilidad de tener un mal viaje cuando consumimos alguna droga alucinógena. Pero hay una en especial que parece más aterradora que el resto: la salvia. La salvia es una planta singularmente potente y psicodélica. No cabe duda de que el viaje que te hace experimentar es tan intenso y tan confuso que durante Horizons, la conferencia anual sobre psicodélicos, se clasificó a la planta como un “psicodélico atípico”. Hasta los más experimentados tienen dificultades para disfrutarla. Cerca de 200 estudiantes, rastudos aficionados a los alucinógenos y algunos hombres de mediana edad recibieron un sermón en la Iglesia Memorial Judson, ubicada en el centro de Manhattan, acerca de cómo —y por qué— la salvia hace que tu viaje sea más complicado, más extraño y, en general, más intenso.
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Se trata de una mujer de 55 años de edad, nacida en Medellín, residente y procedente de Bogotá, ama de casa, separada, que vive con su hija. En la institución se le conoce por presentar dolor crónico en la cadera derecha, secundario a una compresión del nervio ciático por lipomas y a una neuropatía por leflunomida (Arava) con bloqueos selectivos de la columna. Acudió al servicio de urgencias por un cuadro de tres días de sensación de “calor, frío, corrientazos y agujas en los pies”, asociado con dolor en el resto del cuerpo. Fue valorada por el servicio de neurología, que encontró como hallazgos positivos una disminución en la sensibilidad superficial en ambas piernas y una leve alodinia en los dedos de los pies. El resto del examen físico fue normal. La impresión diagnóstica fue neuropatía de fibra pequeña. En vista de lo anterior, se formuló amitriptilina de 25 mg en la noche y carbamacepina de 100 mg, dos veces al día. La respuesta al tratamiento fue favorable durante cinco meses. Más tarde, debido a que se exacerbó la sintomatología, se adicionó duloxetina de 60 mg en la mañana como coadyuvante en el manejo del dolor de tipo neuropático. Diez días después, luego de recibir dos dosis de duloxetina, acudió al servicio de urgencias porque aumentó la intensidad de la sintomatología, asociada con malestar general, taquicardia, parestesias y temblor generalizados. Los hallazgos positivos en el examen físico fueron: TA 160/80 mm Hg, ansiedad, enrojecimiento facial, aumento del tono muscular y temblor en las cuatro extremidades. Se diagnosticó un posible síndrome serotoninérgico secundario a la interacción de la duloxetina y la amitriptilina, por lo cual se suspendieron ambos medicamentos y se le dio de alta. Durante los dos meses siguientes, la paciente fue hospitalizada en tres diferentes oportunidades con el objeto de descartar una enfermedad orgánica subyacente, con un cuadro clínico caracterizado por debilidad en los miembros inferiores, parestesias generalizadas, temblor de predominio en los miembros inferiores, episodios sincopales, diarrea, astenia, adinamia y dolor en distintas partes del cuerpo, asociado con múltiples quejas somáticas de otros sistemas
VER MÁSLa 'ketamina' es un anestésico utilizado como tranquilizante para caballos que los médicos estudian como último recurso para tratar la depresión. Los expertos alertan de un aumento del consumo de esta droga entre los jóvenes.
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Soy una mujer, ya entrada en la veintena, que ha podido estudiar lo que ha querido y ha tenido el apoyo de sus familiares en todo momento cuando decidió convertirse en artista. Tengo una actitud muy positiva y me agrada ayudar a los demás siempre que puedo. Sin embargo, ser alegre y contar con la presencia de grandes personas en mi círculo cercano no me ha impedido tener ansiedad. En este caso, sufro lo que se denomina como Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG).
VER MÁSComencé comiéndome cejas y pestañas, después empeore y llegue a comer papel... hasta que fui a parar a urgencias.
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No se trata de estar bien o mal, sino de seguir a pesar de. La mayoría de las veces aceptar y continuar es la mejor opción. Soy Paula y esta es mi experiencia como paciente bipolar.
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La ortorexia ni es tan grave… pero no me deja comer el pastel de la abuela
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Durante mi niñez realmente la pase mal, los pensamientos no me dejaban disfrutar de mis actividades...
VER MÁSNota: la experiencia que vas a leer a continuación es completamente real. Se han omitido los nombres propios de los participantes por mantener su privacidad. Meto en la mochila una manta y una almohada, me han dicho que es todo lo que voy a necesitar. Salgo de Madrid por una carretera que va hacia el norte, hace un rato que ha anochecido y un cuarto de hora después, frente a una verja verde, la voz del navegador me indica que he llegado a mi destino, que no es otro que mi primera ceremonia de consumo de ayahuasca. Y creo que no va a ser la última. Pero no adelantemos acontecimientos. La ayahuasca es una medicina tradicional utilizada por los chamanes del Amazonas desde tiempos ancestrales, y hace relativamente pocos años que salió de la selva para ponerse de moda en EEUU y Europa, especialmente en España. Se elabora a través de la decocción de una liana que crece en la selva (la ayahuasca, de la que el brebaje toma su nombre), junto a las hojas de otra planta, la chacruna. El resultado es una poción con un fuerte poder alucinógeno y, para muchos de sus defensores, sanador. Al entrar en el cuerpo, la sustancia produce entre otros efectos alteraciones en la percepción y la cognición que permiten abrir determinadas puertas que nuestro cerebro tenía cerradas, en la mayoría de los casos como mecanismo de autodefensa. A lo largo de nuestras vidas, vamos acumulando traumas y experiencias conflictivas, muchas de las cuales nuestra parte consciente esconde debajo de la alfombra como si nunca hubiesen existido, de forma que no tengamos que vivir con ese dolor. Lo que ocurre es que siguen ahí, condicionando sin saberlo muchos aspectos de nuestra existencia, de nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.
VER MÁSMI PRIMERA CITA CON LA MAYOR DE LAS REINAS Y EL FOLLETEO CON DESCONOCIDOS La primera vez que probé la metanfetamina fue con 22 años en el 2015, un vecino me insistía casi cada fin de semana a que fuera a una chill que organizaba en su casa. Nunca antes había participado en una, me había montado juergas pero con colegas. Ese año fue justo cuando el chemsex estaba en auge en España, casualmente después de que varios medios de comunicación se hicieran eco del documental Chemsex de Vice con títulos tipo “Gais, sexo y drogas. Una moda peligrosa” y, aunque no sea una moda, los chills se multiplicaron. Si no habéis visto el documental, os lo recomiendo si queréis conocer una pequeña parte de la realidad del follar con drogas, la más extrema y problemática.
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Testimonio de trastorno de ansiedad y agorafobia. Mi relación con la ansiedad se remonta a hace varios años. Y ahora que vuelvo la vista atrás, me doy cuenta de que empezó mucho antes de saber que lo que tenía era ansiedad. Que si estoy estresada, que si es preocupación por el trabajo, que si es solo cansancio… durante mucho tiempo intenté ignorar los avisos que mi cuerpo y mi mente me mandaban. Durante semanas o meses parecía estar bien, pero de pronto volvía la sensación de presión en el pecho, los pensamientos negativos, las largas noches de insomnio… Pasé así mucho tiempo, evitando e ignorando, hasta que un día me explotó todo. Fue una tarde cualquiera volviendo del trabajo, había pasado unos días con estrés, pero nada fuera de lo normal; iba en el tren pensando en cosas del trabajo, casi llegando a la estación en la que tenía que bajarme cuando de pronto noté que mi corazón comenzaba a latir tan fuerte y tan deprisa que lo notaba por todo el cuerpo, la vista se me nubló y casi no podía respirar. Mi mayor preocupación en ese momento fue que no se enterara nadie de lo que me estaba pasando (¡qué tontería!), así que salí corriendo y me quedé en la puerta esperando a que el tren llegara a la estación y poder huir de allí.
VER MÁSMi experiencia con el TDAH Como aporte a estos testimonios puedo contar lo que me ocurría en la universidad y las herramientas que utilicé para solucionar el problema. En 2do año de Ingeniería Civil las asignaturas de física son muy complejas. Uno de esos ramos lo reprobé porque nunca entendí nada. Al semestre siguiente me preparé 2 meses durante las vacaciones de modo de no correr el riesgo de reprobar.
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Ejemplos de casos de síndrome de Estocolmo Varios secuestros famosos han dado lugar a episodios de alto perfil del síndrome de Estocolmo, incluyendo los que se enumeran a continuación.
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Fui diagnosticado con TDAH cuando ya iba a la universidad.
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