Citlalli Mer, una joven mexicana, compartió cómo vivió la ortorexia tras haber superado otros trastornos alimenticios. Aunque mantenía un peso "normal", su mente estaba dominada por una obsesión constante con la pureza de los alimentos. Evitaba comidas familiares y tradicionales, como el pastel de su abuela, por miedo a romper sus estrictas reglas alimenticias. Incluso sus atracones se limitaban a vegetales "seguros", lo que afectó su salud digestiva. A pesar de parecer saludable ante los ojos de los demás, Citlalli sufría en silencio, atrapada en una rutina de control y culpa. Hoy alza la voz para visibilizar este trastorno poco comprendido.
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