El relato de una madre conmueve profundamente: su hijo, con apenas 20 años, ya había caído en la ludopatía. Ella recorría salones de juego buscándolo, intentando rescatarlo antes de que fuera demasiado tarde. Cuando no lo encontraba, veía a otros jóvenes atrapados en la misma situación.
Hoy, el problema ha crecido aún más. Las apuestas ya no están limitadas a un lugar físico; ahora están disponibles las 24 horas desde cualquier celular. Esto ha provocado que cada vez más jóvenes caigan en la adicción al juego.
La ludopatía destruye familias, genera deudas, ansiedad y pérdida de control. Hablar del problema y buscar ayuda puede marcar la diferencia.
