Síndrome de Münchhausen por poder: cuando fingir enfermedades se convierte en abuso

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Fuente original: https://www.univision.com/noticias/enfermedad/fingir-que-un-nino-esta-enfermo-una-perversa-forma-de-maltrato-y-no-un-mero-trastorno-mental
Síndrome de Münchhausen por poder: cuando fingir enfermedades se convierte en abuso
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El llamado Síndrome de Münchhausen por poder ha sido durante años interpretado como un trastorno psicológico. Sin embargo, la visión actual de muchos especialistas ha cambiado: hoy se reconoce cada vez más como una forma de abuso, especialmente cuando la víctima es un niño.

Este fenómeno ocurre cuando un cuidador —generalmente un padre o madre— inventa, exagera o incluso provoca síntomas en otra persona bajo su responsabilidad, con el objetivo de recibir atención, empatía o reconocimiento. A diferencia del Síndrome de Münchhausen, donde el daño es hacia uno mismo, en este caso la víctima es alguien más, lo que lo convierte en una situación mucho más grave.

Casos documentados muestran hasta qué punto puede llegar este comportamiento. Niños sometidos a múltiples consultas médicas, hospitalizaciones constantes e incluso cirugías innecesarias, todo basado en síntomas inexistentes o inducidos. Estas acciones no solo generan un impacto psicológico profundo, sino también riesgos físicos severos, que pueden poner en peligro la vida.

El origen del término se remonta al Barón de Münchhausen, conocido por relatar historias exageradas y ficticias. Sin embargo, hoy en día muchos expertos prefieren evitar este nombre, ya que puede dar la impresión de que se trata únicamente de un trastorno mental, cuando en realidad implica una conducta abusiva consciente y dañina.

Por esta razón, han surgido términos más precisos como “trastorno facticio impuesto a otro” o “enfermedad fabricada o inducida por el cuidador”. Estas denominaciones buscan dejar claro que no se trata solo de una condición psicológica, sino de una forma de maltrato que requiere intervención legal y protección para la víctima.

Una de las características más preocupantes de este tipo de abuso es su difícil detección. El agresor suele mostrarse como una persona dedicada y preocupada por la salud del paciente, lo que puede engañar incluso a profesionales médicos. Además, el sistema de salud puede convertirse, sin saberlo, en parte del problema al realizar procedimientos innecesarios basados en información falsa.

Las consecuencias para las víctimas, especialmente niños, son devastadoras. Más allá del daño físico, existe un impacto emocional profundo que puede afectar su desarrollo, su confianza y su percepción de la realidad.

En este contexto, la comunidad médica y psicológica insiste en la importancia de cambiar el enfoque: dejar de ver estos casos únicamente como un trastorno y reconocerlos como lo que son en muchos casos, una forma de abuso infantil.

En definitiva, el Síndrome de Münchhausen por poder plantea un desafío tanto ético como médico. Entenderlo correctamente no solo permite detectarlo a tiempo, sino también proteger a las víctimas y evitar que este tipo de violencia continúe oculto bajo la apariencia de cuidado.