Se disfrazan de opción saludable, se venden también como alternativa para dejar de fumar. Destinada a quienes ya están atrapados por el tabaquismo. Pero los datos demuestran otra cosa.
Lo alerta la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), basándose en un reciente artículo publicado por la prestigiosa revista médica The New England Journal of Medicine, donde se analiza la evolución del consumo de este tipo de productos entre los adolescentes de Estados Unidos. En 2011, menos del 2% de los estudiantes de instituto fumaban cigarrillos electrónicos, en 2015 el porcentaje se había disparado hata el 16%, en 2016 disminuyó al 11%.
La principal alerta se centra en el tabaco sin combustión, pero sobre todo en los dispositivos con aspecto de USB, entre los que el más conocido es Juul, que ya copa la mitad del mercado de los cigarrillos electrónicos en EE. UU., con un crecimiento del 700% según los datos de la consultora Nielsen.
Pueden incrementar el riesgo de cáncer, además de normalizar el acto de fumar
"El razonamiento de los defensores del vapeo", explica Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra, en su libro "Salud a Ciencia Cierta" relata que "es que frente al humo del cigarrillo, donde se han identificado 4.000 sustancias, de las cuales 250 son tóxicas y 60 por lo menos son cancerígenas, el vapeo es solo vapor de agua y nicotina, de manera que se eliminan muchos tóxicos. Es una lógica bien pensada, pero en realidad es una engañifa para normalizar de nuevo el uso del tabaco, sobre todo entre los jóvenes. El objetivo: conseguir que se inicien para que, si un día vapear no es suficiente, se fumen un cigarrillo".
No es la única amenaza. Aparte del riesgo de crear una adicción de por vida, el consumo de nicotina durante la juventud también es peligroso: tiene efectos directos sobre su salud y su cerebro".
La mayor revisión de estudios sobre los efectos del cigarrillo electrónico revela que existe evidencia probada de que estos dispositivos contienen sustancias tóxicas y algunas pueden dañar el ADN y provocar mutaciones.
El informe concluye con que también existen evidencias limitadas sobre el riesgo de padecer enfermedades respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/09/24/buenavida/1537803926_631780.html
