La OMS clasifica a la adicción al sexo como problema de salud mental: 10 señales de alarma y 4 consejos

Imagen de rawpixel en Freepik (2025).

La OMS clasifica a la adicción al sexo como problema de salud mental: 10 señales de alarma y 4 consejos
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La OMS reconoce la adicción al sexo como un trastorno de salud mental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido oficialmente la adicción al sexo, también conocida como comportamiento sexual compulsivo, en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), reconociéndola como un trastorno de salud mental. Esta condición se caracteriza por la incapacidad persistente de controlar los impulsos sexuales, lo que lleva a una conducta repetitiva que afecta la vida personal, social y laboral del individuo.

Expertos como Natalia Urteaga, sexóloga y miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), explican que esta adicción nace de la necesidad humana de satisfacer deseos profundos, cuyo alivio genera hábitos emocionales tan intensos que terminan dominando el comportamiento. El médico Gabor Maté, especializado en adicciones, atribuye este patrón a traumas o sufrimiento emocional no resuelto, que se manifiesta en una búsqueda constante de conexión y sentido a través del sexo.

Desde un enfoque neuroquímico, se ha comprobado que la interacción sexual eleva los niveles de dopamina, generando placer. Sin embargo, con el tiempo, el cerebro demanda dosis cada vez mayores para sentir satisfacción, lo que lleva a una escalada en la frecuencia e intensidad de las conductas sexuales.

Entre las señales de alarma destacan la obsesión con el sexo, el uso del mismo como vía de escape emocional, la dificultad para mantener relaciones estables y la persistencia en estas conductas a pesar de las consecuencias negativas. En casos graves, puede derivar en comportamientos delictivos.

Especialistas recomiendan acudir a profesionales de salud mental, eliminar la vergüenza asociada al problema y evaluar la afectación que este comportamiento tiene en la vida diaria. Reconocer el problema es el primer paso hacia la recuperación.