Cómo saber si tienes dependencia emocional de tu pareja y qué hacer para solucionarlo
Imagen de: Freepik (2024).
En numerosas ocasiones confundimos la dependencia emocional con la personalidad dependiente o incluso con el amor porque son muchos los mensajes que recibimos mientras crecemos que nos ayudan a entenderlo erróneamente. El sufrimiento está tan asociado a la relación de pareja, que incluso hay ocasiones en las que parece que si no sufres o no lo pasas mal es que algo está fallando.
Cuando hay amor, la relación es sana, es fácil, sientes que evolucionas, avanzas y creces al lado de tu pareja desde la facilidad, la complicidad y la confianza. Y por supuesto, vais de la mano para hacer frente a las dificultades y complicaciones con las que la vida os vaya retando.
Tener una personalidad dependiente te llevará a que te vincules de una forma determinada con aquellas personas importantes con las que te relacionas (amistades, pareja, familia). Pero aun así, debes tener claro que esto no implica que tengas que crear relaciones con dependencia emocional. Que seas alguien que prefiere estar acompañado antes que solo, que te guste compartir y hacer casi todo con tu pareja, que quieras saber dónde está y con quién va o que te tenga en cuenta cuando hace planes, no significa que sufras dependencia emocional.
En muchas relaciones, el informar a tu pareja de dónde vas y con quien, es algo que surge de forma natural y se considera normal, mientras que para otros puede parecer que tratan de controlarte.
Pero insisto, todo esto no es ningún indicador de algo tóxico o que debas tratar. Por supuesto que cuanto más independiente seas y más seas capaz de disfrutar de tu tiempo a solas y tu libertad, menos vas a sufrir, pero de no ser así, tampoco pasa nada.
Señales de dependencia emocional
Teniendo en cuenta que sufres dependencia cuando estás en una relación que es tóxica para ti, que no funciona porque no fluye, no te hace feliz, no hay aceptación por ambas partes y te hace sufrir, vamos a ver cuáles son las ocho señales más importantes para identificarla.
?Tienes la esperanza de que tu pareja cambiará y se convertirá en quien tú quieres que sea. Que cambiará eso o aquello que tanto te molesta o te hace sufrir y así lograrás empezar a estar bien de verdad.
?Tienes momentos de lucidez en los que te das cuenta de que estarías mejor sin esa persona pero sientes liberación y terror a partes iguales. Y el terror acaba venciendo. La idea de quedarte sin él/ella, te paraliza por completo, te angustia, te anula y eres incapaz de mover ficha.
?Tu vida gira en torno a la idea de encontrar la forma de arreglar la relación, de evitar tener esos problemas y dificultades que tenéis, de que todo fluya, de que esté a gusto a tu lado y así no se enfade ni se quiera ir.
?No sueles hacer planes sin tu pareja ni tomar la iniciativa si no sabes si puede que te proponga hacer algo contigo. El resto del mundo pasa a un segundo plano para ti.
?Suele haber desconfianza. Como la relación no está bien, aparece el miedo a que te engañe, a que encuentre alguien mejor, alguien con quien todo sea más fácil y le atraiga más y te acabe engañando.
?Si logras enfrentarte a tu enganche y le dices que es mejor dejarlo, al poco tiempo se apoderará de tu cuerpo y tu mente una angustia terrible que hará que no puedas seguir adelante hasta que no hables y lo reconozcas. Es el conocido síndrome de abstinencia.
?Tras cada reconciliación, tardarás muy poco en arrepentirte y volver a sentirte como te sentías cuando decidiste romper.
?La obsesión y la necesidad que tienes sobre esa persona es tan grande, que te vas olvidando de ti, vas dejando de disfrutar de lo que de verdad te gusta, de cuidarte, de compartir tiempo con los tuyos (aquellos que sí te quieren y sufren por ti), pierdes la memoria, te cuesta concentrarte y no encuentras por ningún lado ni una pizca de inspiración.
