Arrancarse el pelo: una señal oculta de un problema psicológico

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Fuente original: https://www.vietnam.vn/es/thoi-quen-thich-nho-toc-co-the-la-benh-ly-tam-than
Arrancarse el pelo: una señal oculta de un problema psicológico
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¿Puede arrancarse el pelo ser un signo de enfermedad mental?

El hábito de arrancarse el cabello de forma repetitiva e incontrolable podría ser más que un mal hábito: especialistas lo asocian con un trastorno mental conocido como tricotilomanía, relacionado con el espectro del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

De acuerdo con el Dr. Bui Van Loi, del Instituto de Salud Mental del Hospital Bach Mai, este trastorno se caracteriza por la conducta compulsiva de arrancarse el pelo, lo que puede provocar calvicie, problemas estéticos y un fuerte impacto emocional.

Un ciclo de ansiedad y alivio temporal

Los pacientes suelen experimentar ansiedad o tensión antes del acto, seguido de un alivio momentáneo. Sin embargo, este sentimiento es reemplazado por culpa, vergüenza o ansiedad, lo que mantiene el ciclo del trastorno.

Entre los signos más comunes destacan zonas irregulares de pérdida de cabello, con pelos de distintas longitudes, e incluso comportamientos como mirarse al espejo constantemente, seleccionar cabellos específicos o ingerirlos.

Inicio, causas y factores de riesgo

El trastorno suele comenzar en la adolescencia y afecta entre el 0.6% y 3.6% de la población, siendo más frecuente en mujeres.

Su origen se relaciona con alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, además de posibles cambios en regiones cerebrales vinculadas al control de impulsos. También se considera una respuesta psicológica al estrés, la ansiedad o traumas emocionales.

Las personas con antecedentes de ansiedad, depresión, TOC o TDAH tienen mayor riesgo, así como quienes enfrentan estrés académico o conflictos familiares.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico suele requerir la colaboración entre dermatología y psiquiatría, ya que muchos pacientes consultan primero por la caída del cabello.

El tratamiento combina terapia cognitivo-conductual y técnicas de reversión de hábitos, además de terapias como ACT o DBT. En algunos casos, se utilizan medicamentos que actúan sobre neurotransmisores como la N-acetilcisteína o la memantina.

También se investigan terapias como la estimulación magnética transcraneal y dispositivos que alertan sobre el comportamiento.

Complicaciones posibles

Si no se trata, el trastorno puede volverse crónico, afectando la salud mental y la autoestima. En casos graves, la ingestión del cabello puede causar obstrucciones intestinales que incluso requieren cirugía.

Conclusión

La tricotilomanía es un trastorno serio que requiere atención médica y psicológica conjunta. La detección temprana es clave para evitar su progresión y reducir sus consecuencias físicas y emocionales.