El consumo de fentanilo crece de forma silenciosa en la frontera norte de México, revelaron especialistas del Instituto Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente Muñiz. Investigaciones realizadas en Tijuana, Mexicali, San Luis Río Colorado, Hermosillo y Ciudad Juárez muestran que muchas personas inician su consumo sin saberlo, ya que la sustancia suele venderse mezclada con otras drogas.
En 2019 solo nueve de cada mil entrevistados conocían el fentanilo, pero para 2023 los estudios detectaron la presencia de este opioide en 77?% de los residuos de drogas analizados. El bajo costo y su alta potencia —50 veces más fuerte que la heroína— lo convierten en una droga altamente adictiva y de fácil acceso.
Las investigaciones, realizadas junto a organizaciones civiles como Verter, Programa Compañeros y Prevencasa, revelan que quienes más consumen son poblaciones en situación vulnerable: migrantes, deportados, jóvenes y miembros de la diversidad sexual.
Los análisis incluyeron 4?411 muestras de residuos de drogas, de las cuales 60?% dieron positivo a fentanilo y 40?% contenían además metanfetaminas. Pruebas de laboratorio confirmaron estos resultados y también detectaron xilacina en 20?% de las muestras, un sedante veterinario que provoca graves lesiones en la piel y cuyo efecto no puede revertirse con naloxona en caso de sobredosis.
La investigadora Clara Fleiz recalcó la necesidad de políticas públicas de reducción de daños y de integrar a las organizaciones civiles que trabajan directamente en zonas de consumo. Señaló que, además de los riesgos físicos, las personas usuarias enfrentan severos problemas de salud mental que requieren atención integral y estrategias preventivas.
