Una vez que se toma de forma más o menos frecuente es muy difícil controlar la adicción, puesto que la marihuana contiene sustancias adictivas (a partir del cannabis) que el organismo busca una y otra vez. Nunca tiene suficiente y, por ello, se desarrolla la tolerancia y necesidad de un mayor consumo. La dependencia en su vida diaria llega a ser mortal.
En general, produce una sensación de relajación y alteración del tiempo e, incluso, del espacio, así como un sentimiento de euforia leve. Las drogas son tan peligrosas dado que el adicto sólo encuentra efectos negativos durante la etapa de abstinencia, sin ver que los verdaderos problemas para su salud aparecen por su consumo.
Síntomas de una posible adicción
El síntoma más común es la falta de concentración y coordinación. Se manifiesta tras fumar o consumir marihuana, pero cuando la dicción está ya desarrollándose, esa falta de concentración es constante en el afectado.
Si olvida fácilmente ciertas conversaciones o, incluso, no recuerda de qué se estaba hablando en ese momento, es muy fácil asociar estos síntomas al consumo de marihuana. También si es común que el tiempo pase para él demasiado rápido o muy lento, ya que los adictos no tienen una conciencia clara del paso del tiempo.
Por otra parte, pese a la creencia de que las drogas, como el tabaco, hacen perder el apetito, la marihuana consigue el efecto inverso y lo aumenta. Es común el antojo de dulces y chocolates.
En cuanto al resto de sentidos, es posible que se inflamen los ojos y se enrojezcan. También podemos observar una sequedad pronunciada en la boca o en la garganta.
Consecuencias
La adicción a la marihuana provoca aumento en el ritmo de los latidos y el pulso, lo que ocasiona que el ritmo cardíaco se descontrole y se creen taquicardias o arritmias. Al comienzo, es posible que aparezca dolor en el pecho de forma, más o menos, continua.
Otro problema interno que preocupa bastante en este tipo de adicciones es el daño que se produce en los pulmones. Ya que se inhala y entra sin filtrar a los pulmones, éstos retienen el humo durante un tiempo prolongado. Así, se irritan estos órganos y se dañan.
La consecuencia más grave es la que afecta al cerebro del adicto. Se sufre irritabilidad, ansiedad o agresividad, pero lo que más preocupa a los médicos es la alteración de la realidad que se sufre. Los adictos tienen alucinaciones que les hacen cometer actos que jamás harían sin el consumo de esas sustancias. Se altera la percepción del mundo real con la consecuente disminución de las relaciones sociales y personales.
Tratamiento
Es esencial el apoyo de un profesional o un centro de adicciones que controle cada fase y sepa encaminar la lucha contra la enfermedad. La abstinencia tiene consecuencias muy duras que sólo las clínicas expertas pueden calmar y tratar correctamente.
Es esencial el apoyo de las personas de su entorno para combatir el efecto de las drogas en su salud y en desarrollo de su vida diaria, pero son los profesionales los que deben poner las medidas para su recuperación.