Síntomas físicos
El paciente puede llegar a sufrir síntomas fisiológicos internos y externos. Como por ejemplo, estreñimiento, desmayos y erupciones en la piel. Los más comunes son:
- Erupciones cutáneas en forma de manchas
- Cansancio extremo
- Aumento de la somnolencia
- Contracciones musculares
- Pérdida del apetito de forma repentina
- Dificultades respiratorias
-
Síntomas psicológicos
La identificación de síntomas psicológicos de la adicción a la morfina puede resultar complicada. Es habitual que el paciente sufra otros trastornos psicológicos al mismo tiempo, confundiendo así el cuadro médico. Como por ejemplo, los episodios de depresión y ansiedad.
Los síntomas psicológicos más comunes son:
- Paranoia excesiva
- Depresión
- Cambios de humor repentinos hacia la negatividad
- Ansiedad
- Inestabilidad emocional constante
-
Síntomas conductuales
Toda esta serie de efectos físicos y psicológicos acaba por incidir en la conducta del paciente, creando alteraciones bruscas de forma habitual.
Los síntomas conductuales más comunes son:
- Actitud reservada, ocultación de información y ausencias injustificadas
- Pérdida de contacto con las relaciones sociales
- Intento de evitar encuentros familiares y con amigos
- Disminución de interés por las actividades preferidas del paciente
- Problemas de entendimiento y discusiones frecuentes con los seres queridos más cercanos
-
Consecuencias de la adicción a la morfina
De forma puntual y espaciada en el tiempo, el consumo de morfina no acostumbra a generar efectos secundarios sobre el organismo del paciente. Sin embargo, tomada frecuentemente y a largo plazo crea consecuencias fisiológicas y psicológicas. Dos de los más habituales son el estreñimiento y un mal funcionamiento del sistema digestivo.
-
https://www.ccadicciones.es/la-adiccion-a-la-morfina-sintomas-y-consecuencias/?msclkid=b717e973bf1b11eca6291a87039fb90a