La nicotina es solo una de las miles de sustancias químicas presentes en el tabaco, pero es la principal responsable de los efectos que este produce en el cerebro. Al fumar cigarrillos, cigarros o pipas, la nicotina es absorbida de manera casi inmediata por los pulmones. En el caso del tabaco masticable, la absorción ocurre a través de los tejidos de la boca.
Una vez en el organismo, la nicotina llega al cerebro en cuestión de segundos y puede tener efectos directos durante aproximadamente 30 minutos. Sin embargo, cuando el consumo es regular, los niveles de nicotina se acumulan a lo largo del día y permanecen durante la noche, lo que expone al cuerpo a sus efectos de forma continua, prácticamente durante 24 horas.
La nicotina actúa tanto como estimulante como sedante del sistema nervioso central. En un inicio, provoca una sensación placentera y estimulante: aumenta el estado de alerta, relaja los músculos, mejora la memoria y la atención, y reduce la irritabilidad. Al mismo tiempo, genera un aumento repentino de la presión arterial, del ritmo respiratorio y de la frecuencia cardíaca. Tras este efecto inicial, aparece una fase de depresión y fatiga, lo que impulsa a la persona a desear otro cigarrillo para repetir la sensación.
Uno de los mayores riesgos del consumo de tabaco en adolescentes es su alto potencial adictivo. La nicotina es una de las sustancias más adictivas que existen, y algunos jóvenes pueden mostrar señales de dependencia a los pocos días o semanas de comenzar a fumar. Con el uso repetido, el cuerpo desarrolla tolerancia, lo que significa que se necesitan dosis cada vez mayores para sentir el mismo efecto. Además, al intentar dejar el consumo, pueden aparecer síntomas de abstinencia.
El tabaquismo también afecta la apariencia física. Puede provocar mal aliento, arrugas prematuras y manchas amarillas en los dientes y las uñas. A nivel de salud, el impacto es aún más grave, ya que se asocia con problemas como tos crónica, falta de aire y sibilancias, así como un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer, ataques cerebrales y enfisema.
En el caso de las mujeres, fumar aumenta el riesgo de tener bebés con bajo peso al nacer, lo que puede poner en peligro su vida. También se relaciona con problemas menstruales, menopausia temprana y osteoporosis. En los hombres, el consumo de tabaco incrementa el riesgo de problemas de erección.
Señales de consumo de tabaco en adolescentes
Algunas señales que pueden indicar el uso de tabaco incluyen olor a cigarrillo en la ropa, presencia de paquetes o envoltorios de productos de tabaco en la basura, la necesidad repentina de salir al exterior o ir al baño después de comer, así como una disminución del apetito.