Vivir con ansiedad a los 19
Imagen tomada de Freepik (2026).
Sara, estudiante de 19 años, relata cómo su ansiedad comenzó a raíz de una obsesión con la comida, que posteriormente se relacionó con bulimia y depresión. Describe la ansiedad como una sensación constante de angustia, opresión en el pecho, miedo intenso y pensamientos negativos que afectaron su vida familiar, social y académica. Experimentó agotamiento físico y mental, aislamiento, inseguridad y episodios de llanto frecuentes, incluso ataques de pánico en los que sentía que podía morir.
Explica que situaciones cotidianas, como comer frente a otras personas o anticipar ciertos eventos, le generaban malestar extremo. Con el tiempo comprendió que necesitaba ayuda y acudió a atención psicológica y a la seguridad social, lo que contribuyó a su mejoría. En su testimonio también recoge experiencias de otras personas jóvenes que describen síntomas similares, como insomnio, dolor en el pecho o estómago y sensación de ahogo.
Sara concluye que la ansiedad puede controlarse con apoyo, comunicación, hábitos saludables y ayuda profesional, y anima a quienes la padecen a buscar acompañamiento y no enfrentarla en soledad.
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