“Me sentía invisible fuera del celular”
imagen de diana.grytsku en Freepik (2026)
Carlos, un estudiante de 16 años en México, comenzó a pasar más de cinco horas diarias en redes sociales como Instagram y TikTok. Al principio lo veía como una forma de entretenerse y mantenerse en contacto con sus amigos, pero con el tiempo empezó a compararse constantemente con otras personas. La cantidad de “me gusta” en sus publicaciones se volvió una medida de aceptación, y cuando no obtenía la respuesta que esperaba, se sentía inseguro y aislado.
Además, notó que prefería comunicarse por mensajes en lugar de hablar cara a cara, lo que afectó su confianza y habilidades sociales. Tras presentar episodios de ansiedad, decidió reducir su tiempo en línea y enfocarse en actividades deportivas y convivencias presenciales. Con apoyo familiar, logró recuperar su seguridad y encontrar un equilibrio saludable en el uso de la tecnología.
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