Cuando el trabajo deja de sentirse bien
Freepik (2026).
“Al principio pensaba que solo estaba cansado por el trabajo, pero con el tiempo empecé a sentirme sin energía, irritable y desconectado de todo. Aunque me gustaba lo que hacía, cada día se volvía más pesado levantarme para trabajar. Dejé de disfrutar mis actividades personales y sentía que nada era suficiente. Buscar apoyo y aprender a poner límites fue lo que me ayudó a recuperar el equilibrio y entender que cuidar la salud mental también es parte del trabajo.”
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