Después del diagnóstico
Freepik (2026).
“Cuando me dijeron que estaba mejor, pensé que todo había terminado. Logré estabilizar mi alimentación, pero mi cuerpo y mis emociones seguían pasando factura. Durante el primer año tuve complicaciones de salud que no esperaba y episodios de ansiedad muy fuertes.
Con el tiempo entendí que la recuperación no es solo volver a comer, sino aprender a cuidarte de manera integral. Necesité seguimiento médico, apoyo psicológico y mucha paciencia conmigo misma. Hoy sé que los trastornos alimenticios no desaparecen de un día para otro, pero con acompañamiento constante y una red de apoyo es posible avanzar y construir una vida más saludable.”
|