Cuando el espejo duele
“Tenía 13 años cuando empecé a creer que mi cuerpo estaba mal. Comentarios sobre mi peso me hicieron dejar de comer y verme al espejo con odio, aunque los demás decían que estaba muy delgada. Me sentía cansada, triste y con miedo, pero lo ocultaba. No entendía que era un trastorno alimentario hasta que mi salud empeoró. Con ayuda profesional y el apoyo de mi familia, entendí que mi valor no depende de mi apariencia y que pedir ayuda puede salvarte la vida”.
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