55 1324 1082 / 55 3888 2094
contacto@umbral.mx
 
Creando estilos de vida sanos

Sentía que si bajaba una décima, fracasaba

Tengo 17 años y estoy en mi último año de bachillerato. Siempre he sido buena alumna, saco buenas notas y los profesores confían en mí. Desde fuera parece que todo va bien, pero por dentro me siento constantemente agotada y con miedo de no ser suficiente.

La presión empezó a notarse más cuando comencé a pensar en la universidad. Todos hablaban de las notas de corte, de las carreras con poca plaza, de que una décima podía dejarte fuera. Empecé a estudiar no para aprender, sino por miedo. Miedo a fallar, a decepcionar a mis papás, a no entrar a la carrera que quiero.

Hay días en los que me duele la cabeza desde que despierto. Me cuesta dormir, y cuando duermo, sueño con exámenes. Si saco un 8, en vez de sentirme orgullosa, pienso en por qué no fue un 9. Comparo mis resultados con los de mis amigas todo el tiempo, aunque sé que eso me hace sentir peor.

Muchas veces he querido decir que estoy saturada, pero siento que no tengo derecho a quejarme porque ‘me va bien’. Creo que eso le pasa a muchas chicas: cumplimos con todo, pero por dentro estamos sobrepasadas. A veces no necesitamos más exigencia, sino que alguien nos diga que está bien no ser perfectas todo el tiempo.