“Cuando pedir ayuda salva la vida”
“Durante mucho tiempo pensé que lo que me pasaba era solo ‘querer cuidarme’. Contaba calorías, evitaba comer en público y me castigaba con ejercicio si sentía que había comido de más. Nadie a mi alrededor lo notaba, porque seguía yendo a la escuela y parecía estar bien. Por dentro, estaba agotada y llena de culpa.
El punto de quiebre llegó cuando mi salud empezó a deteriorarse y ya no podía concentrarme ni disfrutar nada. Pedir ayuda fue lo más difícil, sentía vergüenza y miedo. Empezar un tratamiento me enseñó que mi problema no era la comida, sino la forma en la que me veía y me exigía.
Hoy sigo en recuperación, pero aprendí que no estoy sola y que los trastornos alimentarios son enfermedades reales. Buscar ayuda a tiempo me salvó la vida.”
|