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Creando estilos de vida sanos

El crimen organizado y las drogas han tomado mi comunidad y mi infancia

Fuente original: Crédito de imagen_Pedro Pardo/AFP; BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39892227

“En México, el consumo de drogas entre niños, adolescentes y jóvenes esta creciendo en medio de una realidad donde estas parecen estar cada vez más cerca de nosotros.”  

De acuerdo con organizaciones civiles, muchas víctimas son adolescentes que estudian secundaria o bachillerato.

Pero también se han encontrado casos en alumnos de educación primaria. El problema alarma a las autoridades.

La más reciente Encuesta nacional de consumo de drogas en estudiantes (ENCODE) presentada en 2016, revela que se duplicó la cantidad de niños y jóvenes entre 10 y 18 años de edad que prueban una sustancia ilícita por primera vez.

La edad promedio para iniciarse en el consumo es de 12 años, según el documento. La droga más utilizada es la marihuana, aunque también se encontró aumento en el uso de cocaína.

El sondeo midió las tendencias de los últimos 23 años, lapso en el que no se hizo un estudio nacional.

En 1991 el consumo de drogas entre estudiantes del país era de 8,2% del total. Para 2014, cuando se realizó la encuesta, la cifra fue de 17,2%.

Las razones para este incremento es que hay más oferta en las calles, dice el investigador de la UAM.

Pero también por las estrategias de carteles de narcotráfico para vender sus productos.

Estrategias

Las autoridades conocen algunas formas de operación de los traficantes en pequeña escala.

En ciudades como Monterrey la policía revisa las mochilas de los estudiantes de primaria y secundaria, para evitar que lleven drogas o armas.

Y la Procuraduría (fiscalía) General de Justicia de Ciudad de México (PGJCM), mantiene operaciones permanentes en los alrededores de los colegios para capturar a los narcomenudistas.

El caso más reciente ocurrió el 27 de abril, cuando una pareja fue detenida en el momento en que vendía galletas y muffins con marihuana en el barrio Peralvillo, en el centro de la capital.

Un método cada vez más frecuente, reconoce Marcela García Torres Vega, fiscal para la Atención del delito de narcomenudeo en la PGJCM.

"La forma que se ha generalizado o ha tenido proliferación es acercarse (a los consumidores) a través de los alimentos", explica.

"Fabrican o confeccionan un pastelillo o cualquier otro tipo de alimento con el contenido que generalmente es marihuana. Les es más fácil disfrazarlos a través de un muffin, panqueque o cualquier otro panecillo".

Muchas veces los traficantes son jóvenes, algunos estudiantes, dice el investigador Nateras.

Eso les permite ganarse la confianza de las víctimas y en algunos casos, entrar a los colegios para vender la droga.

"Tratan de ser empáticos con las otras personas y así captar más jóvenes que generalmente son vulnerables. Son chicos solitarios o que cuando andan en grupo son los más dinámicos y activos", añade la fiscal.

"Los identifican perfectamente bien y cuando se acercan a ellos les dan una muestra gratis, como la llaman, el dulce con una dosis que generalmente es marihuana para que se inicien en el consumo".