
26 de febrero del 2026
Crédito: Gemini (2026)
Aunque la tecnología ofrece múltiples beneficios, su uso excesivo durante la adolescencia puede afectar el desarrollo social y emocional. Plataformas como Instagram, Facebook y Snapchat han cambiado la forma en que los jóvenes se comunican, privilegiando la interacción a través de pantallas en lugar del contacto cara a cara. Diversos estudios, como los realizados por la Royal Society for Public Health, señalan que el uso constante de redes sociales puede incrementar sentimientos de ansiedad, depresión, soledad y problemas de imagen corporal.
La comunicación digital limita la interpretación de señales no verbales, fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales y autoestima. Además, fenómenos como el ciberacoso, la presión por obtener “me gusta” y la comparación constante pueden intensificar inseguridades propias de esta etapa. Por ello, especialistas recomiendan establecer límites saludables en el uso de dispositivos, fomentar actividades fuera de línea y fortalecer la comunicación familiar, promoviendo un equilibrio que permita aprovechar la tecnología sin comprometer el bienestar emocional de los adolescentes.
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