
17 de February del 2026
Diversos estudios internacionales han señalado que el consumo frecuente y excesivo de alcohol puede tener efectos importantes en la salud cerebral con el paso del tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, esta sustancia está asociada a millones de fallecimientos anuales y a más de 200 enfermedades, lo que ha encendido alertas en el ámbito de la salud pública.
Especialistas explican que el alcohol interfiere en la comunicación entre neuronas y puede afectar áreas clave del cerebro como el lóbulo frontal, el hipocampo y el cerebelo, regiones relacionadas con la memoria, el aprendizaje, la coordinación y la toma de decisiones. Con el consumo prolongado, pueden presentarse dificultades cognitivas, cambios emocionales y un mayor riesgo de trastornos neurológicos, incluido el síndrome de Wernicke-Korsakoff (alteración cerebral asociada a la deficiencia de vitamina B1 que provoca problemas de memoria y coordinación).
No obstante, expertos señalan que la reducción o suspensión del consumo, junto con hábitos saludables y acompañamiento profesional, puede favorecer la recuperación de algunas funciones cerebrales, especialmente cuando se actúa a tiempo.
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