
19 de January del 2026
La Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los gobiernos a adoptar un enfoque integral y multisectorial para proteger y promover la salud mental, señalando que las intervenciones psicológicas, sociales y económicas deben integrarse en todas las políticas públicas. Así lo establece su reciente informe Guidance on policy and strategic actions to protect and promote mental health and well-being across government sectors.
De acuerdo con el documento, el bienestar mental está determinado por factores estructurales y sociales que trascienden al sistema de salud, como la pobreza, la discriminación, la violencia, el empleo y la educación. Por ello, la OMS subraya que la salud mental debe convertirse en una prioridad compartida entre sectores gubernamentales como justicia, educación, trabajo, protección social y desarrollo urbano.
El informe advierte que la desatención a la salud mental tiene un alto costo para las sociedades, ya que afecta el bienestar individual, debilita la cohesión social y frena el desarrollo económico. En contraste, la inversión en políticas y programas de salud mental genera beneficios económicos y sociales sostenibles, al mejorar la productividad y fortalecer a las comunidades.
En el ámbito sanitario, la OMS destaca la necesidad de integrar los servicios de salud mental con la atención general, ampliar el acceso a intervenciones basadas en la evidencia y evitar la medicalización excesiva. Asimismo, resalta el papel central de las intervenciones psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y los enfoques centrados en el trauma.
El organismo internacional también hace un llamado a reforzar la formación del personal sanitario y a otorgar un papel activo a los profesionales de la salud mental en sectores clave como el empleo, la educación, la justicia y la atención a crisis. Además, enfatiza la urgencia de combatir el estigma y la discriminación, consideradas barreras persistentes para el acceso a la atención.
La OMS concluye que solo mediante acciones coordinadas, con objetivos claros y presupuestos definidos, será posible lograr mejoras sostenidas en la salud mental de la población, e insta a los líderes políticos a situar este tema en el centro de la agenda pública.
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