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  • Cirugía a edades tempranas: atajo al alarmante aumento de obesidad infantil

23 de agosto del 2021

Crédito: freepik royalty free 2020

“La edad no debe ser un condicionante para realizar una intervención quirúrgica si se cumplen los criterios de selección y el caso reviste de la suficiente gravedad”, concluye un estudio pionero sobre obesidad infantil elaborado por la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y de las enfermedades metabólicas (SECO).

Niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 6 y los 18 años, revela que, según los últimos datos disponibles  el 23 % de los niños de entre 6 y 10 años padecía sobrepeso, un porcentaje que descendía al 18,4 % en la franja de los 11 a los 15 años y al 16,4 % entre los 16 y 17.

En cuanto a la prevalencia de obesidad en menores, destaca que casi 1 de cada 4 niños de entre 2 y 5 años son obesos y la cifra va descendiendo paulatinamente de manera que afecta al 22 % de los niños de entre 6 y 10 años, al 7 % de los de entre 11 y 15 y el 3,4 % de los de entre 16 y 17.

Riesgos de la obesidad infantil

Niños con sobrepeso hacen flexiones durante su participación en un campamento de verano para perder peso en Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning. EFE

En relación a los riegos que la obesidad entraña para los niños, uno de los autores del estudio, el doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Pediatría y Endocrinología, Metabolismo y Nutrición, Diego Yeste, ha alertado de que “la obesidad infantil se relaciona con la del adulto, ya que las alteraciones psicológicas y médicas que se manifiestan durante la infancia repercutirán en el adulto”.

Alteraciones que inciden sobre los procesos madurativos a nivel físico, psicológico y social de unos niños que se encuentran en pleno proceso de desarrollo.

Así, Yeste ha destacado que en el niño obeso están descritas las mismas comorbilidades que en el adulto, entre ellas la diabetes tipo 2 o apneas del sueño, pero ha subrayado que las que más impactan en la infancia son las que inciden sobre el desarrollo psicomotor y afectivo.

La obesidad influye negativamente sobre la movilidad y a ello se suma la disminución de la resistencia cardiovascular o el empeoramiento de las afecciones respiratorias y se asocia a problemas de autoestima, depresión y trastornos de conducta.

“Todo ello dificulta la maduración afectiva y la integración en los ámbitos deportivos y sociales propios de la infancia”, ha explicado el doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Pediatría, José Manuel Moreno Villares.

La intervención quirúrgica

Por todo esto, el presidente de la SECO, Juan Carlos Ruiz de Adana, ha asegurado que si la cirugía es el mejor tratamiento posible porque el caso lo requiere, ésta no se debe descartar por cuestiones de edad.

No obstante, el estudio determina que, antes de esta intervención es obligatoria una evaluación psiquiátrica o psicológica del paciente.

En cualquier caso, el doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Cirugía general y Digestiva, Ramón Vilallonga, encargado de dirigir le estudio, ha destacado que el manejo adecuado de esta patología dependerá del tipo de obesidad del que se trate: exógena, secundaria, sindrómica o monogénica.

La obesidad exógena -representa más del 95 % de los casos- se basa en el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético. La secundaria está asociada a causas orgánicas como enfermedades endocrinas, neurológicas, psiquiátricas, etc.

La sindrómica se asocia a síndromes dismorfológicos en los que se puede observar mayor o menor grado de obesidad y la monogénica tiene como característica principal el desarrollo muy precoz de obesidad en la infancia y tendencia a la obesidad mórbida.

Así, los expertos han recomendado revisiones periódicas con el pediatra y su derivación al endocrino para su valoración y tratamiento con la eventual intervención quirúrgica si se requiere.