
04 de junio del 2021
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El principal factor de riesgo de la pregorexia es haber padecido con anterioridad algún desorden de alimentación. Por ello, las mujeres que han pasado por esa experiencia y que estén planeando un embarazo o acaban de quedar en estado merecen "un especial control y vigilancia por parte de los profesionales sanitarios". Así lo detalla Itziar Zazpe, especialista en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de Navarra.
Más allá de este aspecto, los expertos enumeran una serie de síntomas y señales de alerta que pueden indicar la presencia de pregorexia. Son las siguientes:
La mujer con pregorexia sufre alteraciones analíticas como anemia, estrés y depresión, pero también otros problemas, como desnutrición, caída de cabello y descalcificación ósea.
Sin embargo, las consecuencias más graves afectan al bebé en formación. "Una ganancia de peso deficitaria es peligrosa y se asocia con mayor riesgo de parto pretérmino, desarrollo de enfermedad cardiovascular y tendencia a la obesidad de los hijos en la etapa adulta", comenta Elvira Larqué. Esta tendencia a la obesidad se explica a través de lo que se conoce como el "fenotipo del gen ahorrador". Como el feto recibe menos nutrientes de los que necesita, adapta su metabolismo a esas condiciones. Cuando nace y se encuentra en un ambiente con un acceso a alimentos en mucha mayor cantidad, tiene un riesgo más elevado de padecer obesidad, ya que, en palabras de Larqué, "su utilización de energía está, en cierta manera, optimizada".
Además, un aporte insuficiente de nutrientes durante el primer trimestre aumenta de forma notoria el riesgo de que el bebé sufra alteraciones del tubo neural, como la espina bífida. Para evitarlo, se recomienda no solo una alimentación adecuada sino tomar suplementos de ácido fólico. En el segundo y el tercer trimestre se producen problemas de crecimiento fetal y aumentan las tasas de aborto espontáneo, retraso mental, parálisis cerebral, malformaciones óseas, digestivas o cardiovasculares. "En casos muy graves -apunta Itziar Zazpe- se puede llegar a la muerte intrauterina".
Cuando se diagnostica pregorexia, la primera intervención necesaria es la dietética, para solucionar cuanto antes las carencias nutricionales que se estén produciendo. Además, "la mujer con pregorexia necesitará también un tratamiento psicológico y psiquiátrico -informa Itziar Zazpe- tanto durante el embarazo como en el postparto". En particular, en el caso de quienes han sufrido anorexia u otros trastornos alimentarios antes, el tratamiento integral de la paciente debe ser abordado por psiquiatras, endocrinos, nutricionistas y ginecólogos.
Es importante que la mujer tenga claro que el aumento de peso es necesario para una gestación saludable. "El peso óptimo que debe ganar durante el embarazo depende del peso con el que inicie la gestación", destaca Larqué, por lo cual será el ginecólogo quien le asesore y controle su peso. En cualquier caso, también es fundamental que la mujer sea consciente de que el embarazi es uno de los momentos más inapropiados para iniciar una dieta de adelgazamiento.
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