
28 de abril del 2021
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Barlovento Comunicación y que arroja un nuevo récord. Cada año, los españoles muestran un mayor apego a la pequeña pantalla, especialmente ante un evento futbolístico -y suele haber muchos- capaz de reunir a millones de personas siguiendo el mismo balón. El récord lo marcó en 2011 el partido jugado el 3 de mayo por el Barcelona y el Real Madrid, acontecimiento que vieron al unísono más de 14 millones de telespectadores.
Una primera conclusión que aventura el propio análisis es que los nuevos medios de comunicación -redes sociales; Internet en general- no solo no han restado audiencia a la televisión, sino que la retroalimentan. Una segunda conclusión mucho menos científica es que la vida del español es harto aburrida si se analiza su horario diario de lunes a viernes: ocho horas de cama, otras ocho de trabajo -remunerado o no- y cuatro ante el televisor apenas si dejan resquicio para cualquier otra actividad que no sea el transporte diario y las comidas de rigor.
Análisis precedentes al ahora publicado demuestran que los adolescentes que pasan más de tres horas diarias ante el televisor son más propensos a abandonar los estudios tras la secundaria y que pasar tanto tiempo frente a la pequeña pantalla es una adicción como otra cualquiera. Lo que da que pensar es si la teleadicción es una causa o el síntoma de un problema anterior que empuja a dejarse llevar por la programación con la conciencia intranquila por no disfrutar de otros placeres más activos. En cuatro horas, un ciudadano puede recorrer dos veces el trayecto Madrid-Córdoba y aún le sobraría tiempo. En cuatro horas se puede salvar un examen o jugar dos partidos de fútbol en vez de verlos.
De lo que no cabe ninguna duda es de que ver la televisión es garantía de sedentarismo y, una vez hecha la primera inversión en la compra del electrodoméstico, también de menor gasto. Tal como viene el año, la teleadicción puede acudir al rescate del estrecho nivel de ahorro de las familias españolas.
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