
05 de marzo del 2026
Publicado en: ¿Cómo ves? Autor: Luis Javier Plata
Imagen de Freepik
Comprar es una actividad cotidiana e indispensable para la vida moderna. Sin embargo, para algunas personas deja de ser una acción racional y se transforma en una conducta impulsiva, repetitiva y difícil de controlar. La llamada oniomanía, término propuesto por el psiquiatra Emil Kraepelin en 1915, describe el impulso irrefrenable de adquirir objetos innecesarios por la simple satisfacción de comprarlos.
Con la llegada del comercio electrónico y el crecimiento de plataformas como Amazon, Shein y Temu, esta conducta ha encontrado un entorno perfecto para intensificarse. Catálogos infinitos, ofertas constantes, compras en un solo clic y estrategias de “gamificación” convierten la experiencia en algo rápido, accesible y altamente estimulante. Además, el anonimato reduce la culpa inmediata, facilitando que la persona compre sin freno.
Diversos estudios señalan que factores psicológicos y neurológicos —como alteraciones en el sistema de recompensa del cerebro— pueden influir en este comportamiento, haciéndolo más frecuente en personas con ansiedad o depresión. A nivel social, también existe una presión constante por consumir y mantenerse actualizado en tendencias, tecnología y estilo de vida.
El problema surge cuando la emoción inicial de recibir un paquete es reemplazada por sentimientos de culpa, vergüenza y preocupación por las deudas. La adicción se reconoce cuando la conducta genera sufrimiento persistente, afecta la estabilidad económica, deteriora relaciones personales o el desempeño académico y resulta imposible de detener sin ayuda profesional. En estos casos, la psicoterapia y estrategias de autocontrol pueden ser fundamentales para recuperar el equilibrio y transformar la compra en una actividad consciente y saludable.
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