
04 de marzo del 2026
Web: Child Mind Institute. Ansiedad en adolescentes. Imagen: Freepik (2026).
Imagen tomada de Freepik (2026).
El artículo explica que la ansiedad en adolescentes ha aumentado, especialmente después de la pandemia, aunque ya venía creciendo debido a la presión académica, el impacto de las redes sociales y la percepción de un mundo más amenazante.
A diferencia de los niños pequeños, que suelen temer cosas externas como la oscuridad o los monstruos, los adolescentes centran su ansiedad en ellos mismos: su rendimiento escolar, cómo son percibidos por los demás y los cambios en su cuerpo. Algunos ya presentaban ansiedad desde la infancia, mientras que otros desarrollan trastornos propios de la adolescencia, como la ansiedad social o los ataques de pánico.
Entre las principales causas se encuentran el perfeccionismo académico, el miedo a no cumplir expectativas, la preocupación por la imagen corporal y la necesidad de aceptación social. En casos más graves puede aparecer el trastorno dismórfico corporal.
Las señales de ansiedad incluyen irritabilidad, aislamiento social, evitación, problemas de concentración, molestias físicas frecuentes (como dolor de cabeza o de estómago), bajo rendimiento escolar, rechazo a la escuela, problemas de sueño y consumo de sustancias. La escuela suele ser un escenario donde se manifiesta la ansiedad; sin embargo, el problema no siempre es la institución en sí, sino el miedo a situaciones específicas como equivocarse o sufrir un ataque de pánico frente a otros.
Muchos adolescentes recurren a sustancias como la marihuana para automedicarse. Aunque a corto plazo puede reducir la ansiedad, a largo plazo genera dependencia y no resuelve el problema.
La ansiedad también está relacionada con la depresión. En algunos casos, la ansiedad conduce al aislamiento y posteriormente a la depresión; en otros, ambos trastornos pueden coexistir. El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se vincula especialmente con un mayor riesgo de depresión en etapas posteriores.
El tratamiento más eficaz es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que enseña a los adolescentes a enfrentar la ansiedad en lugar de evitarla, mediante estrategias cognitivas y exposición gradual. En casos más severos, puede complementarse con medicamentos antidepresivos como los ISRS.
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