
30 de January del 2026
https://www.ciad.mx/uso-problematico-del-internet-en-adolescentes/
El internet ha transformado profundamente la forma en que aprendemos, nos comunicamos y construimos relaciones sociales. En adolescentes, su uso puede ofrecer grandes beneficios como el acceso inmediato a información, el fortalecimiento de vínculos sociales y el desarrollo educativo y personal. Sin embargo, cuando su utilización se vuelve excesiva o desregulada, puede derivar en lo que se conoce como Uso Problemático del Internet (UPI).
El UPI se define como un uso excesivo del internet que afecta la funcionalidad de niños, niñas y adolescentes, generando dificultades en la regulación emocional, conflictos familiares y problemas escolares. Estudios recientes estiman que entre el 5% y el 20% de los adolescentes presentan algún nivel de riesgo, cifras que podrían ser mayores debido a que suelen basarse en autoevaluaciones.
Este fenómeno se explica a través de cinco indicadores principales: la preferencia por la interacción social en línea sobre la presencial, el uso del internet como medio para regular emociones negativas, la preocupación constante por mantenerse conectado, el uso compulsivo y la aparición de consecuencias negativas en la vida familiar, social y académica. En conjunto, estos factores evidencian un uso disfuncional de la tecnología.
El artículo también subraya la importancia de la mediación parental tecnológica como factor protector. Estrategias como establecer normas claras, supervisar el uso, compartir actividades digitales y fomentar una comunicación abierta resultan más efectivas cuando se combinan con una crianza cálida, participativa y de apoyo a la autonomía. Estas prácticas fortalecen la confianza y facilitan que los adolescentes expresen dudas o experiencias negativas en línea.
Finalmente, se destaca la estrecha relación entre el UPI y las emociones negativas, como la depresión y la soledad, así como el papel clave de la regulación emocional. Aunque aún existen vacíos teóricos, la evidencia sugiere que un entorno familiar sensible y consciente favorece estrategias emocionales más adaptativas, contribuyendo a un uso más saludable y equilibrado del internet durante la adolescencia.
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