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Creando estilos de vida sanos

Documentan el primer caso de consumo de «krokodil» en España

«La expansión y la utilización del krokodil es ya una realidad en Europa y, con el primer caso documentado científicamente en Castellón, podemos afirmar que ha comenzado su consumo en España».

Un equipo investigador encabezado por el doctor Gonzalo Haro, profesor del Departamento Medicina y Cirugía de la Universidad CEU Cardenal Herrera, ha constatado el uso por primera vez en España de desomorfina o «krokodil». Una droga letal de fabricación casera que puede provocar graves consecuencias físicas en el sistema vascular, como abscesos, flebitis, tromboflebitis, hemorragias o úlceras, entre otras, así como daños en músculos y otros tejidos blandos, además de en los huesos, con una rápida necrosis y gangrena.

Aspecto de cocodrilo

«Este tipo de lesiones son las que dejan secuelas que, a la vista, simulan ese aspecto de cocodrilo que da nombre a la sustancia», según relata Haro. El tratamiento de estas complicaciones médicas del consumo de esta droga requiere, en la mayoría de ocasiones, de intervenciones quirúrgicas de extrema complejidad, con resultados graves para los toxicómanos, como la extirpación de las principales venas en los brazos o las piernas, necesitando en ocasiones la amputación o injertos de piel.

Los efectos nocivos de «krokodil» están relacionados principalmente con la desomorfina, pero también con los componentes tóxicos para su elaboración, como el yodo, que produce lesiones de la glándula tiroides y los cartílagos. También se han descrito daños neurológicos y de otros órganos endocrinos, de acuerdo con los investigadores.

 

Aunque el caso detectado en Castellón no significa necesariamente que el consumo de la conocida como «heroína caníbal» se haya generalizado en España, el profesor Haro considera que tras el descubrimiento de su equipo los recursos sanitarios, tanto de atención primaria o urgencias, como los servicios de adicciones y salud mental, «deben estar alerta para poder detectar intoxicaciones, síndromes de abstinencia o secuelas físicas y psicopatológicas del consumo de esta nueva droga».

El «krokodil» o desomorfina es una droga de elaboración casera a base de opiáceos que resulta hasta diez veces más fuerte que la heroína y muchas veces más barata y tóxica. Según explica el doctor Haro, el inicio del consumo de esta sustancia se situó inicialmente lejos de España, en países como Rusia, Ucrania y Georgia.

La expansión en el resto del continente del consumo de «krokodil» puede guardar relación, según explican los investigadores, con la situación de retroceso económico. La crisis podría ser la posible causa de aparición de su consumo en España o en otros países de la Europa más occidental como Holanda y Alemania, donde también se han detectado recientemente nuevos casos.

De hecho, la desomorfina se fabrica a partir de una combinación de tabletas a base de codeína, disolvente de pintura, líquido para encendedores, gasolina, ácido clorhídrico, fósforo rojo (raspado de cajas de fósforos) y yodo. El resultado de la cocción de los analgésicos y los productos químicos es un fármaco tóxico y altamente adictivo.

Muerte casi segura

Las personas que consumen esta droga no sobreviven más de dos años. Según explica el doctor Haro, «la manifestación inicial de los primeros efectos se produce a los pocos días desde que se inicia el consumo y comprende con más frecuencia neumonía, meningitis, periodontitis y osteomielitis».

Todos estos daños orgánicos generan un deterioro físico progresivo en los consumidores «que puede causarles la muerte». Los efectos empiezan con manchas en la piel, pero su uso continuado la pudre, haciendo que se caiga y dejando los huesos al descubierto.

El fácil acceso a esta sustancia adictiva, manufacturada por el propio consumidor en la mayoría de ocasiones, es un factor «determinante» que eleva la alarma social y mediática en relación con el consumo de «krokodil», según los investigadores.

El equipo liderado por Haro junto con Abel Baquero, psicólogo de la Fundación Proyecto Amigo de Castellón, ha publicado este primer caso documentado científicamente de consumo de «krokodil» en España en el último número de la revista «Adicciones».