Te hablamos de las adicciones
  • Cuando producirse heridas puede ser adictivo

24 de agosto del 2020

Las autolesiones, automutilaciones o autoagresiones consisten en la realización de heridas sobre el propio cuerpo, sin intención de cometer un suicidio. Se trata de un daño físico que puede repetirse en el tiempo e incluso convertirse en una compulsión. La mayoría de las autolesiones se producen mediante cortes en la piel, aunque también pueden realizarse arañazos, mordiscos, arrancarse el pelo o darse golpes.

En algunos casos, las personas que se autolesionan lo hacen como consecuencia del padecimiento de alguna enfermedad o trastorno como el obsesivo compulsivo, el autismo, trastornos alimentarios, de ansiedad o límite de la personalidad. También puede darse en individuos que experimentan emociones fuertes que no saben gestionar o sufren depresión.

¿Por qué lo hacen?

  • Como forma de desahogar la tensión emocional padecida, sintiéndose mejor tras realizarlo.
  • Ausencia de otras estrategias de afrontamiento ante las situaciones y recurrir a la automutilación para evitar pensar o digerir el dolor emocional centrándose en el dolor físico.
  • Forma de autocastigo que la persona piensa que puede merecer.
  • Tras ciertos acontecimientos que son vividos como muy fuertes o dolorosos, se puede sentir como si se estuviera anestesiada, lo que puede llevar a dicha persona a la autolesión como forma de sentir algo, aunque sea dolor. Notar una sensación en el cuerpo, un indicio de “sigo vivo”.
  • Sobre ciertas situaciones que no puede controlar, recurre a la automutilación, ya que esto sí puede controlarlo.

¿Y qué consecuencias tiene?

Lógicamente la consecuencia principal es el daño producido en el propio cuerpo: heridas e incluso infecciones de las lesiones.

Se puede sentir vergüenza e incluso culpabilidad por el acto cometido. De hecho, es frecuente que las automutilaciones se realicen en zonas que no sean fáciles de ver por otras personas, como en los muslos o los antebrazos, pudiéndose disimular con la ropa.

¿Hacerse daño engancha?

  • Según Scilletta (2012), los cortes liberan endorfinas que acaban generando una adicción. Estas sustancias son opiáceos naturales que provocan una sensación de calma, bienestar y alivian el dolor. Como consecuencia, habría personas que se harían adictas a sus propias endorfinas, lo que mantendría la conducta de seguir produciéndose cortes. De hecho, podrían llegar a sufrir una especie de síndrome de abstinencia si no se cortan durante un tiempo.
  • El hecho de que al lesionarse disminuya el malestar emocional, puede llegar a compensar el dolor físico, haciendo que esta conducta se convierta en un círculo vicioso.
  • Se puede desarrollar tolerancia a las mutilaciones realizadas. Esto significa que deberá hacerse heridas más profundas para sentir lo mismo que sentía al principio, lo cual puede perjudicar seriamente la salud de la persona.

¿Y qué hago para evitarlo?

Es fundamental buscar ayuda. Acuda a su centro de salud y ellos serán quienes valorarán la posible derivación a los centros de salud mental.