Te hablamos de las adicciones
  • Sexo químico: drogas para una maratón en la cama

07 de noviembre del 2019

Carolina Domínguez

Lo practican hombres homosexuales, bisexuales y heterosexuales. El problema es su popularidad, que crece en España, especialmente en varones de entre 30 y 40 años. Una combinación repleta de contraindicaciones médicas.Primera, su consumo genera adicciones a las sustancias químicas. Segunda, se triplica el riesgo de infección de enfermedades como el VIH o la hepatitis C, debido a la baja percepción del peligro que habitualmente lleva a que se realice sin protección. Tercera, y no menos importante, puede desembocar en problemas de salud mental.

La moda que lleva más de 10 años asentada en Reino Unido ya se ha instalado en España hasta tal punto que se ha transformado «en un problema de salud pública». El Ayuntamiento de Madrid ha decidido invertir 117 millones de euros hasta 2020 en el nuevo Plan de Adicciones para tratar entre otras dependencias: el chemsex.

La metanfetamina, la mefredona y el GHB (también conocido como éxtasis líquido) son las drogas más populares de esta maratón sexual. Normalmente los practicantes las combinan durante el mismo encuentro. Policonsumo. «Esto puede generar el riesgo de sobredosis. Lo habitual es que tomen dos o tres sustancias a la vez», afirma la doctora Helen Dolengevich, psiquiatra de Apoyo Positivo que desarrolla su trabajo en el Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares (Madrid).

Otras sustancias coprotagonistas de estos escenarios son la cocaína, la ketamina y los poppers. Y todo esto para provocar euforia, estimular y extender el placer y favorecer la desinhibición de aquellas prácticas que podrían ser más dolorosas. Incluso para aumentar la autoestima y disminuir la necesidad de dormir.

La resaca es dura. Para Jorge y Carlos (nombres ficticios porque piden no ser identificados) «ese universo que cubre las espaldas por horas se desmorona y uno cae forzosamente en la realidad». Hay personas que se recuperan y van a trabajar, otros que directamente han perdido sus puestos laborales porque la adicción no les ha permitido hacer frente al lunes.