Te hablamos de las adicciones
  • Del abuso a la adicción

30 de septiembre del 2019

Anónimo

Actualmente el uso abusivo de medicamentos es un problema que está creciendo. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, que pertenece a la Organización de las Naciones Unidas, advirtió en su informe de 2007 que en el mundo “los casos fatales de sobredosis de medicamentos de venta con receta están aumentando”. Y señaló también que “los medicamentos que contienen estupefacientes o sustancias sicotrópicas, o ambos, son incluso la droga preferida en muchos casos y no se consumen en sustitución de otras sustancias”.

En nuestro país los datos más recientes disponibles son los de la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) de 2002. Según esta encuesta, el número de personas que había usado drogas médicas de manera abusiva al menos una vez alcanzaba un total de 845 561: de los cuales 399 847 eran hombres y 445 714 mujeres de entre 12 y 65 años de edad. Estas cifras son equiparables a las reportadas para el consumo de cocaína: habían consumido cocaína 857 766 personas, es decir, una diferencia de sólo 12 205 personas.

El problema del abuso de sustancias farmacológicas es complejo y aunque los motivos que dan origen a este fenómeno son múltiples, todos llevan a las mismas consecuencias desafortunadas. Casi todos los medicamentos son productos que no son dañinos si se les administra bajo un estricto control médico, en el que el doctor prescribe las dosis necesarias para que incluso sus efectos secundarios sean los mínimos posibles.

Hay medicamentos que al igual que las drogas provocan alteraciones de distintas clases: placer, euforia, somnolencia, vigor, tranquilidad, calma, bienestar… pero también debilitan física y mentalmente, causan trastornos en el funcionamiento normal de distintos órganos y sistemas del cuerpo, y su abuso puede poner en riesgo tanto la calidad de la vida como la vida misma.

Quienes se inyectan heroína, fuman tabaco o beben alcohol de manera rutinaria conocen los graves peligros a los que se exponen, sin embargo es muy posible que los adictos a un medicamento no sepan de las graves consecuencias del abuso. Los analgésicos, anestésicos, estimulantes, sedantes y ansiolíticos son medicamentos cuyo consumo excesivo puede conducir a una adicción tan peligrosa como la de las drogas y el alcohol.