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Creando estilos de vida sanos

Michael Pollan: por qué probé el LSD a punto de cumplir 60 y cómo cambió mi idea sobre las drogas psicodélicas

Tampoco pensó que plasmaría esa experiencia en su libro más personal y controvertido hasta la fecha.

"How to change your mind" (2018) es un extenso ensayo traducido en español como "Cómo cambiar tu mente" (aunque también significaría cómo cambiar de opinión) en el que cuenta, a través de ese "viaje," lo que aprendió sobre los usos médicos del LSD y de la psilocibina, el ingrediente activo en los hongos alucinógenos.

El escritor cuenta cómo la "nueva ciencia" de los psicodélicos puede tratar trastornos como la depresión y la ansiedad, y ayudar a enfermos de cáncer a afrontar el miedo a la muerte.

Pollan nunca había escrito sobre este tema, pero siempre le interesaron las cuestiones de la salud.

Sus artículos de investigación en el Washington Post o el New York Times, convertidos en bestsellers sobre la industria alimentaria —"El dilema del omnívoro" (2006) o "Cocinar" (2013), que alimentó una serie de Netflix— le valieron el alias de "activista alimentario". En 2010, fue nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.
Pero el "gurú" de la comida saludable se ha convertido en el defensor de la "nueva ciencia" de la psicodelia y de sus posibles ventajas para la salud mental.

BBC Mundo habló con Michael Pollan en el contexto del Hay Festival de Cartagena, Colombia, en el que la psicodelia es su tema.

Diario de un viaje... psicodélico

Antes de comenzar su investigación sobre psicodélicos, Pollan nunca había probado los ácidos. Tampoco tenía un interés especial por las drogas en general.

"Vivo en California, donde la marihuana es legal, pero yo no la consumo. Aunque sí consumo alcohol y cafeína", señala.
 

Su curiosidad despertó en 2010 cuando supo de unos médicos que estaban retomando ensayos clínicos iniciados en los 50 y los 60 (que serían reprimidos después por el "pánico moral" que sigue vigente, señala Pollan).

"Los psicodélicos adquirieron muy mala reputación. Pero gran parte es inmerecida y se debe a sus vínculos con la contracultura. Muchos de los efectos fueron exagerados, malinterpretados o confundidos con brotes psicóticos", asegura.

Pollan aclara que se refiere al uso clínico, que es el que le parece interesante.

Bob Jesse, de la Johns Hopkins University, le envió un artículo científico que recogía conclusiones positivas de estudios recientes (de 2006).

A Pollan le interesó la historia, pero no lo suficiente. Por eso la archivó. Hasta que dos años más tarde, en una cena con su esposa Judith y con unos amigos, una de las invitadas —"una psicóloga prominente"— habló sobre sus nuevas experiencias con el LSD, que consideraba "estimulantes" para su trabajo, pero no se atrevía a publicar.

Fue entonces cuando Pollan se puso a investigar.

Leyó sobre el químico suizo Albert Hoffmann (1906-2008), quien descubrió accidentalmente el LSD (dietilamida de ácido lisérgico), sin saber que terminaría convirtiéndose en una droga urbana.

Más adelante, Pollan se sintió preparado para probar por primera vez en su vida —a punto de cumplir los 60 años— sus primeras dosis de LSD,psilocibinay DMT (dimetiltriptamina, el compuesto alucinógeno activo de la ayahuasca).

Lo hizo con la ayuda de varios orientadores clandestinos. Así lo cuenta en el capítulo "Diario de un viaje".
Cuando le pregunto sobre esa experiencia, la resume con tres palabras: "alucinante, interesante y sorprendente".

La primera sustancia que probó fue la psilocibina. Lo hizo junto a su esposa en su casa de Nueva Inglaterra.