“Me di cuenta de que la ansiedad no venía de mi vida… sino de mi teléfono”
Laura Méndez, 28 años – Diseñadora gráfica
“Durante meses pensé que mi ansiedad tenía que ver con el trabajo o con la falta de descanso, pero no me daba cuenta de que pasaba prácticamente todo el día conectada. Me despertaba y lo primero que hacía era revisar mensajes, TikTok, Instagram… y antes de dormir, lo mismo. Sentía que si no estaba enterada de todo, me estaba quedando atrás.
Empecé a notar lapsos de memoria, me costaba concentrarme y cada notificación me generaba un pequeño golpe de estrés. Cuando intentaba desconectarme, me invadía el FOMO, como si estuviera fallando o perdiéndome algo importante.
Lo peor fue comparar mi vida con la de los demás. Veía tanto ‘éxito’, viajes, rutinas perfectas y gente “feliz”, que mi autoestima empezó a hundirse sin que yo lo notara.
Un día, después de un ataque de ansiedad en el trabajo, decidí poner límites: eliminé notificaciones, establecí horarios para revisar el móvil y volví a hacer cosas sin el teléfono a un lado. No fue fácil, pero en pocas semanas empecé a sentir más calma y mi mente dejó de ir tan acelerada.
Ahora sé que la ansiedad no apareció de la nada. La estaba alimentando todos los días sin darme cuenta. Desconectarme un poco fue lo que finalmente me ayudó a conectar conmigo.”
|