Te hablamos de las adicciones
  • José Juan Uriarte, psiquiatra: «Los medicamentos psiquiátricos no modifican la manera de ser de las personas»

11 de enero del 2022

Cuando se trata de cuidar nuestra salud física, es probable que tengamos una actitud proactiva. Que nos interesemos por aprender qué prácticas, consumos y controles debemos realizar para mantener nuestro bienestar y prevenir problemas. Pero, si se trata de nuestra salud mental, no siempre estamos tan predispuestos a tener esos cuidados. En muchos casos, no estamos acostumbrados a tratar nuestra mente como una parte más que integra nuestra salud. De hecho, es posible que no sepamos qué hábitos debemos cultivar para mejorar nuestra salud mental, o a qué síntomas estar alerta para acudir a una consulta

«Existe una confusión entre sufrimiento emocional, algo inherente a la vida y sus circunstancias, y las enfermedades psiquiátricas. Obviamente, hay un cierto solapamiento, y las circunstancias vitales adversas pueden sobrepasar nuestra capacidad de adaptación y nuestros apoyos y generar necesidad de tratamiento, farmacológico o no», explica el doctor José Juan Uriarte Uriarte, Jefe de Servicios Asistenciales de Adultos de la Red de Salud Mental de Bizkaia. Sin embargo, «la ansiedad y la tristeza, cuando están motivadas por esas circunstancias adversas, no son enfermedades ni, por tanto, susceptibles en general de tratamiento psicológico o farmacológico», aclara.

En cambio, cuando se establece que hay un trastorno psiquiátrico, se pueden indicar tratamientos con psicofármacos. «La ansiedad y la depresión son los trastornos psiquiátricos más frecuentes, por lo que los medicamentos más recetados son los ansiolíticos y los antidepresivos», señala Uriarte. Veamos qué se esconde detrás de estos tratamientos que están rodeados de prejuicios.

¿Qué son los psicofármacos?

Los psicofármacos son medicamentos que actúan modificando los efectos de los neurotransmisores cerebrales, unas sustancias que se encargan de transmitir información entre las neuronas. También pueden actuar sobre estructuras encefálicas o la corteza cerebral. Pueden, por ejemplo, reducir la concentración de neurotransmisores en la sinapsis o impedir su efecto bloqueando los receptores sobre los que actúan. Otros psicofármacos aumentan la concentración sináptica de neurotransmisores por diversos mecanismos, mejorando los estados de depresión.

Antidepresivos

Los antidepresivos «no son medicaciones que induzcan euforia o alegría, no tienen efectos estimulantes, ni combaten la tristeza y las preocupaciones normales de la vida», aclara Uriarte. Están hechos para tratar los síntomas de la depresión, normalizando el estado de ánimo, la desesperanza y la angustia que acompañan a esta enfermedad. En las personas que padecen depresiones repetidas y tienden a tener recaídas, su toma continuada puede prevenirlas o atenuar su presentación. «También se utilizan en otras enfermedades como los trastornos de ansiedad, en especial las fobias y el trastorno obsesivo compulsivo», detalla Uriarte.

Ansiolíticos

Comúnmente conocidos como tranquilizantes, son medicamentos que mejoran los síntomas de ansiedad: la inquietud, la opresión del pecho, las palpitaciones, la tensión muscular y sensaciones similares que sentimos cuando tenemos angustia. De manera similar a la tristeza, la ansiedad no es siempre anormal ni indeseable. De hecho, es la respuesta habitual de nuestro organismo ante situaciones que nos generan incertidumbre, preocupación o amenaza y nos ayuda a afrontarlas. Pero en ocasiones, estos síntomas se presentan sin un desencadenante claro o la reacción de ansiedad es exagerada, como en el trastorno de ansiedad generalizada o las crisis de ansiedad. La ansiedad y la angustia están también habitualmente presentes en la depresión

https://lavozdelasalud.lavozdegalicia.es/noticia/salud-mental/2022/01/10/uso-abuso-explicamos-prescriben-psicofarmacos/00031641833138422652752.htm

.