Te hablamos de las adicciones
  • Conducta adictiva a las redes sociales y su relación con el uso problemático del móvil.

24 de octubre del 2023

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Las tecnologías de la información y las comunicaciones han generado en las últimas décadas cambios e innovaciones en la sociedad gracias a su interactividad, entre las cuales encontramos el Internet (Berríos y Buxarrais, 2005; Cruzado, Matos y Kendall, 2006; Cho et al., 2014), mismas que han influido sobre todo en los jóvenes, ya que las han incorporado habitualmente para su formación, socialización y entretenimiento (Gómez, Roses y Farias, 2012; Kuss y Griffiths, 2011a,; Machargo, Luján, León y Martín, 2003; Young, 2008). En los últimos años se ha investigado el uso del Internet, incluyendo cuestiones relacionadas con problemáticas sobre su uso, entre ellas la denominada adicción a Internet (Ahmadi, 2014; Cho et al., 2014; Carbonell, Fúster, Chamarro y Oberst, 2012; Kuss y Griffiths, 2011a, 2011b; Young, 1998). Se ha asociado con la pérdida de control, una reducción de actividad física, privación del sueño, mentir sobre su uso, focalización atencional, impedimento de diversificar tiempo, descuido y pérdida de interés, ansiedad e irritación por permanecer conectado y la producción de un flujo de transrealidad (Echeburúa y de Corral, 2010; Greenfield, 2009; Griffiths, 2005; Young, 1998). En el estudio de las adicciones se involucran factores biológicos, psicológicos y sociales, por lo que Griffiths (2005) propuso desde la perspectiva biopsicosocial un modelo de componentes de la adicción, donde incluye las características de prominencia, cambios de estado de ánimo, síntomas de abstinencia, conflictos y recaídas (Griffiths, Kuss y Demetrovics, 2014; Pezoa-Jares, Espinoza-Luna y Vasquez-Medina, 2012). Así es como el modelo biopsicosocial de la adicción a Internet retoma la postura de distintas perspectivas como la cognitivoconductual, habilidades sociales y sociocognitivas para complementar la explicación de la adicción a Internet (Griffiths, 2013; Turel y Serenko, 2012). La postura cognitivoconductual explica la adicción como cogniciones desadaptativas, amplificada por factores ambientales, con tendencia a adicción en ciertos individuos con algunas disposiciones psicológicas y experiencias sociales (Davis, 2001; Se-Hoon, HyoungJee, Jung-Yong y Yoori, 2016; Turel y Serenko, 2012). La teoría sociocognitiva postula que a partir de la expectativa de resultados positivos, combinado con la autoeficacia del uso de Internet y una deficiente autorregulación del adecuado uso de Internet surge la adicción (LaRose, Lin y Eastin, 2003; Turel y Serenko, 2012). Desde la perspectiva biológica se encuentra la postura neurocientífica, que ha relacionado la adicción al Internet con cambios en la conectividad neuronal y en la estructura y funcionamiento del cerebro, como la disminución de actividad dopaminérgica, encontrando algunas similitudes con otros tipos de adicciones (He, Turel y Bechara, 2017; Kuss y Griffiths, 2012; Se-Hoon et al., 2016) Se considera la conducta adictiva a redes sociales como un subtipo de adicción al Internet, compartiendo sus características enfocadas al uso de estas aplicaciones o sitios web (B?achnio, Przepiórka y Pantic, 2015). Actualmente las redes sociales son consideradas la principal actividad de Internet en México, utilizado por el 83% de internautas mexicanos, por lo que es importante distinguir su estudio (Asociación de Internet MX, 2017). Investigadores como Turel y Serenko (2012) explican la importancia de la adicción a redes sociales, desarrollando un modelo explicativo donde se toma en cuenta el tiempo dedicado, exhaustividad, placer y la edad como parte importante del hábito del uso de las redes sociales, las cuales podrían conducir desde un enganchamiento (uso no patológico) a una adicción (uso patológico). Los dispositivos móviles son los medios de acceso a las redes sociales más populares en la actualidad. Los jóvenes los han adaptado como una parte integral y extensión, aumentando así la comunicación y las relaciones sociales virtuales (Roberts, Pullig y Manolis, 2015), pero también conduciendo al uso problemático, dependencia, hábitos no seguros de uso, falta de concentración e inclusive problemas de deudas relacionados con el uso de los dispositivos (Kwon et al., 2013; Hong, Chiu y Huang, 2012; Roberts et al., 2015). Se relaciona con la dificultad para separarse del móvil, estar alerta, uso en lugares no apropiados e inclusive frente a otras personas, descuido de actividades importantes, preferir comunicarse mediante este, tenerlo cerca del lugar de descanso para usarlo a cualquier hora, así como ignorar las advertencias de uso excesivo, minimizar las consecuencias y agresividad al sentirse vulnerable con respecto a su uso (Corral, 2014). El uso del teléfono móvil y su enganchamiento representa a la persona cognitiva y conductualmente, con las características del constante pensamiento y uso, siendo similar a una adicción conductual pero sin consecuencias de patologización (Walsh, White, Cox y Young, 2011). El uso de dispositivos móviles es considerado como un posible predictor de la adicción a Internet, ya que la fácil conectividad a Internet se relaciona con el aumento del interés y uso excesivo, pudiendo generar una mayor dependencia que el uso de la computadora (Aragón, Mendoza y Márquez, 2016; Basteiro, Robles-Fernández, Juarros-Basterretxea y Pedrosa, 2013; Echeburúa y de Corral, 2010; García, 2013; Mendoza, Baena y Baena, 2015; Orsal, Orsal, Unsal y Ozalp, 2013; Se-Hoon et al., 2016. Los dispositivos de acceso a Internet en México han ido cambiando de prioridad a lo largo de los años. En la actualidad, el 90% de los internautas mexicanos son usuarios de los móviles, siendo el dispositivo más popular. Los portátiles son utilizados por el 73% y las computadoras de escritorio por el 42%, mientras que las tabletas son utilizadas por un 52% de internautas mexicanos (Asociación de Internet MX, 2017). Los adolescentes y jóvenes son los usuarios que más utilizan Internet y redes sociales, siendo el 39% de los internautas mexicanos (Asociación de Internet MX, 2017). La edad es un factor que se ha estudiado en la adicción a Internet y redes sociales, siendo los más jóvenes la población que se ha relacionado con esto, ya que son los que más uso le dan a Internet (B?achnio y Przepiorka, 2016). Los estudiantes universitarios son unas de las poblaciones donde el consumo de Internet lo han implementado en su rutina diaria, relacionándose con el estrés académico, pasatiempos limitados, mantenimiento de relaciones sociales en línea, entre otras, pudiendo ser susceptibles a efectos secundarios relacionados con la falta de control e impulsividad (Gómez et al., 2012; Lee, 2015). Por lo tanto, existe el riesgo de que puedan mostrar patrones problemáticos o adictivos (Lam, 2014, 2015; Lee, 2015; Yau et al., 2014). Aunque aún no se reconoce como un desorden establecido en la revisión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la adicción al Internet ha sido considerada como un problema de comportamiento particular entre los adolescentes y jóvenes durante las últimas décadas (Lam, 2014, 2015) y se ha asociado con trastornos de control de impulsos, teniendo características similares al juego patológico, además de incluir al «trastorno de juegos por Internet» en la revisión más reciente del DSM-V, el cual lo identifican bajo condiciones para mayor estudio (Tonioni et al., 2014). Young (2010) menciona que apenas se está empezando a comprender el impacto y alcance del problema. Aunque el fenómeno es un tema que ha llamado la atención de investigadores, aún falta mucho por desarrollar. Por ejemplo, una de las limitantes encontradas es que se considera Facebook como sinónimo de redes sociales, desarrollándose investigaciones enfocadas solo a esta red y no realmente a las redes sociales (Griffiths, 2013). El presente estudio tiene como objetivo analizar la relación entre la conducta adictiva de las redes sociales y el uso problemático del teléfono móvil, además de la frecuencia de uso del móvil y computadora, con el fin de poder analizar en una muestra de estudiantes universitarios en México. Se espera que tengan relación con la conducta adictiva a las redes sociales y que puedan predecirla.