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  • Infecciones de transmisiĆ³n sexual

16 de octubre del 2023

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/sexually-transmitted-infecti

Magnitud del problema

Las ITS tienen efectos profundos en la salud sexual y reproductiva en todo el mundo.

Cada día, más de un millón de personas contraen una ITS. La OMS estima que, en 2020, hubo 374 millones de nuevas infecciones de alguna de estas cuatro ITS: clamidiosis (129 millones), gonorrea (82 millones), sífilis (7,1 millones) y tricomoniasis (156 millones). Se calcula que el número de personas con herpes genital superaba los 490 millones en 2016, y que hay 300 millones de mujeres con infección por el VPH, la principal causa de cáncer de cuello uterino y de cáncer anal entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Cerca de 296 millones de personas padecen hepatitis B crónica en todo el mundo.

Más allá del efecto inmediato de la infección, las ITS pueden tener consecuencias graves.

  • Algunas ITS, como el herpes, la gonorrea y la sífilis, pueden aumentar el riesgo de infección por el VIH.
  • La transmisión de una ITS de la madre al hijo puede causar muerte prenatal o neonatal, prematuridad e insuficiencia ponderal del recién nacido, septicemia, conjuntivitis neonatal y anomalías congénitas.
  • La infección por el VPH causa cáncer de cuello uterino y otros cánceres.
  • Se estima que en 2019 la hepatitis B causó unas 820 000 defunciones, principalmente por cirrosis o carcinoma hepatocelular. Algunas ITS, como la gonorrea y la clamidiosis, son causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica e infecundidad femenina.

Prevención de las ITS

Cuando se usan correcta y sistemáticamente, los preservativos son uno de los métodos de protección más eficaces contra las ITS, incluida la infección por el VIH. Aunque son muy eficaces, los preservativos no ofrecen protección frente a las ITS que causan úlceras extragenitales (es decir, sífilis o herpes genital). Cuando sea posible, debe utilizarse un preservativo en toda actividad sexual vaginal y anal.

Hay vacunas seguras y muy eficaces para dos ITS víricas: la hepatitis B y la infección por el VPH. Estas vacunas han supuesto importantes avances profilácticos contra estas infecciones. A finales de 2020, la vacuna contra el VPH se había introducido en los programas de vacunación sistemática en 111 países, principalmente de ingresos altos y medianos. Para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública a escala mundial, de aquí a 2030 deben alcanzarse los objetivos de alta cobertura en la vacunación contra el VPH, la detección y el tratamiento de las lesiones precancerosas y el tratamiento del cáncer, y mantenerse en ese alto nivel durante decenios.

La investigación para desarrollar vacunas contra el herpes genital y el VIH está avanzada y se están empezando a realizar estudios clínicos con varias vacunas experimentales. Cada vez hay más evidencias que indican que la vacuna para prevenir la meningitis (MenB) confiere protección cruzada contra la gonorrea. Es necesario seguir investigando sobre las vacunas contra la clamidiosis, la gonorrea, la sífilis y la tricomoniasis.

Existen otras intervenciones biomédicas para prevenir algunas ITS, como la circuncisión médica masculina voluntaria, el empleo de microbicidas y el tratamiento de la pareja. Siguen en curso los ensayos para evaluar el beneficio de la profilaxis anterior y posterior a la exposición en relación con las ITS y su potencial inocuidad con respecto a la resistencia a los antimicrobianos (RAM).

Diagnóstico de las ITS

Las ITS son con frecuencia asintomáticas. Cuando hay síntomas, pueden ser inespecíficos. Es más, los análisis de laboratorio se basan en muestras anatómicas, de sangre o de orina. Tres sitios anatómicos pueden ser portadores de al menos una ITS. Esas diferencias varían en función del sexo y del riesgo sexual, y pueden significar que a menudo las ITS no se diagnostican y que se trata a las personas de dos o más ITS.

En los países de ingresos altos se utilizan de forma generalizada pruebas diagnósticas precisas para detectar las ITS (a través de la tecnología molecular). Son pruebas particularmente útiles para detectar las infecciones asintomáticas. Sin embargo, en los países de ingresos bajos y medianos estas pruebas no suelen estar disponibles para detectar la clamidiosis y la gonorrea. Por otro lado, las pruebas son caras y poco accesibles, incluso en los países que disponen de ellas. Además, por lo general los resultados tardan mucho en llegar. En consecuencia, puede ser difícil hacer un seguimiento de los pacientes, y la atención o el tratamiento pueden quedar incompletos.

En cambio, se dispone de pruebas rápidas y baratas para detectar la sífilis, la hepatitis B y la infección por el VIH. En varios entornos de escasos recursos se utilizan las pruebas rápidas de la sífilis y las pruebas rápidas dobles para detectar la infección por el VIH y la sífilis.

Se están desarrollando varios otros análisis rápidos que podrían mejorar el diagnóstico y el tratamiento de las ITS, sobre todo en los entornos de escasos recursos.

Tratamiento de las ITS

Actualmente se dispone de tratamientos eficaces contra varias ITS.

  • Tres ITS bacterianas (la clamidiosis, la gonorrea y la sífilis) y una parasitaria (la tricomoniasis) se suelen curar con pautas de antibióticos de una sola dosis.
  • Contra el herpes y la infección por el VIH los medicamentos más eficaces son antivíricos que pueden atenuar la evolución de las enfermedades, pero no curarlas.
  • En cuanto a la hepatitis B, los antivíricos pueden ayudar a luchar contra el virus y retrasar las lesiones hepáticas.

La RAM de los patógenos causantes de las ITS —en particular de la gonorrea— ha aumentado rápidamente en los últimos años y ha limitado las opciones de tratamiento. En el Programa de Vigilancia de las Resistencia de los Gonococos a los Antimicrobianos se han observado índices elevados de resistencia a muchos antibióticos, como las quinolonas, la azitromicina y las cefalosporinas de espectro ampliado, un tratamiento de último recurso (4).

Aunque es menos frecuente también se ha observado la RAM de los patógenos causantes de otras ITS, como la provocada por Mycoplasma genitalium.

Gestión de los casos de ITS

En los países de ingresos medianos y bajos no se suelen utilizar pruebas analíticas para diagnosticar las ITS, sino que se intenta detectar grupos indicativos de signos y síntomas fácilmente reconocibles para prescribir un tratamiento. Este método –manejo sindrómico– suele basarse en el uso de algoritmos clínicos y permite al personal de salud diagnosticar determinadas infecciones a partir de los síndromes observados (por ejemplo, flujos vaginales o secreciones uretrales, úlceras anogenitales, etc.). El manejo sindrómico es sencillo, permite prescribir un tratamiento rápido y en el mismo día a los usuarios con síntomas y evita realizar pruebas de diagnóstico que, o son caras, o no están disponibles en el lugar de atención. No obstante, las ITS no causan síntomas a la mayoría de las personas, por lo que este enfoque da lugar a tratamientos innecesarios o a que no se ofrezca tratamiento. Por consiguiente, la OMS recomienda que los países mejoren el manejo sindrómico mediante la incorporación gradual de análisis de laboratorio que sirvan de apoyo para el diagnóstico. En entornos donde se dispone de pruebas moleculares de calidad garantizada, se recomienda tratar las ITS en función de los resultados de dichas pruebas. Además, las estrategias de detección de las ITS son esenciales para las personas con mayor riesgo de infección, como los trabajadores sexuales, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los adolescentes en algunos entornos y las embarazadas.

Para interrumpir la transmisión de las ITS y prevenir la reinfección es importante incluir en el manejo de los casos el tratamiento de las parejas sexuales.

Control de la propagación a escala mundial

Los cambios comportamentales son complejos

A pesar de los considerables esfuerzos realizados para identificar intervenciones simples que puedan reducir las conductas sexuales de riesgo, continúa siendo difícil lograr cambios de comportamiento a este respecto.

La información, la educación y el asesoramiento pueden mejorar la capacidad para reconocer los síntomas de las ITS, con lo que aumentarán las probabilidades de que se solicite atención o se aliente a las parejas sexuales a hacerlo. Lamentablemente, las carencias de conocimientos de la población, la falta de formación del personal de salud y la arraigada estigmatización generalizada en torno a las ITS siguen dificultando un uso mayor y más eficaz de estas intervenciones.

Los servicios de detección y tratamiento de las ITS siguen siendo insuficientes

Las personas que necesitan someterse a pruebas de detección de las ITS y al tratamiento pertinente se enfrentan a numerosos obstáculos. Cabe citar la escasez de recursos, la estigmatización, la baja calidad de los servicios y, a menudo, los gastos por cuenta propia. 

Algunos grupos de población con las tasas más altas de ITS –como los trabajadores sexuales, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los consumidores de drogas inyectables, los presos, las poblaciones nómadas y los adolescente en países con alta carga de infecciones por el VIH– carecen con frecuencia de acceso a servicios de salud apropiados y adaptados a ellos.

En muchos entornos, los servicios de ITS a menudo están desatendidos y carecen de financiación suficiente. Estos problemas dificultan la detección de las infecciones asintomáticas y provocan escasez de personal capacitado, servicios limitados de laboratorio y suministros insuficientes de medicamentos apropiados.

Respuesta de la OMS

La labor de la Organización se rige actualmente por las Estrategias mundiales del sector de la salud contra el VIH, las hepatitis víricas y las infecciones de transmisión sexual, 2022-2030. En este marco, la OMS:

  • elabora metas, normas y pautas mundiales para la prevención, la detección y el tratamiento de las ITS;
  • ayuda a calcular la carga económica de las ITS y a fortalecer la vigilancia de esas enfermedades;
  • vigila la RAM de los patógenos causantes de la gonorrea a nivel mundial; y
  • dirige el establecimiento del programa mundial de investigaciones sobre ITS, incluido el desarrollo de pruebas diagnósticas, vacunas y nuevos fármacos contra la gonorrea y la sífilis.

Como parte de su misión, la OMS ayuda a los países a:

  • elaborar planes estratégicos y directrices de ámbito nacional;
  • crear un entorno alentador que permita a las personas hablar sobre las ITS, adoptar prácticas sexuales más seguras y solicitar tratamiento;
  • ampliar la prevención primaria (disponibilidad y uso de preservativos, etc.);
  • fomentar la integración de los servicios de ITS en los servicios de atención primaria de salud;
  • incrementar la disponibilidad de una atención de calidad contra las ITS centrada en las personas;
  • facilitar la adopción de pruebas que puedan realizarse en el lugar de atención;
  • mejorar y ampliar las intervenciones de salud para obtener resultados, como la vacunación contra la hepatitis B y el VPH o las pruebas de detección de la sífilis en poblaciones prioritarias;
  • fortalecer la capacidad para hacer seguimiento de las tendencias en relación con las ITS; y
  • vigilar y combatir la RAM de los patógenos causantes de la gonorrea.