Te hablamos de las adicciones
  • Cigarro electrónico: nuevos dilemas de un problema conocido

06 de septiembre del 2022

Linda Bucay Harari

Sabemos que un producto tan pequeño como un cigarro mata a 6 millones de personas cada año y la Organización Mundial de la Salud proyecta que tendremos un billón de muertes provocadas por el tabaco en este siglo, a menos de que hagamos cambios importantes. Hoy, el responsable de alrededor del 98% de las muertes provocadas por el tabaco, es el cigarro tradicional, o técnicamente los “productos combustibles de tabaco”. La buena noticia es que ya sabemos suficiente sobre estos productos y desde hace décadas hemos creado programas globales que han sido muy efectivos para controlar y reducir su uso. Sin embargo, la industria de los cigarros electrónicos ha venido a cambiar las tendencias, con una cara mucho más atractiva, consolidando una industria que goza del privilegio de no estar regulada.

Los cigarros electrónicos vienen en muchas formas y tamaños. La mayoría tiene una batería (recargable o desechable), un elemento que produce calor y un espacio que contiene un líquido. Estos dispositivos producen un aerosol al calentar el líquido, que casi siempre contiene distintos niveles de nicotina (la droga que hace el tabaco adictivo), saborizantes y otras sustancias químicas que ayudan a producir el aerosol que se inhala por la boca. Es importante recalcar que estos dispositivos también pueden usarse para fumar otras sustancias como marihuana. Algunos tienen forma de cigarros tradicionales, pero otros parecen plumas, memorias USB u otros artículos de uso cotidiano.

Otra cosa que sí sabemos es que los cigarros electrónicos tienen menores niveles de toxinas que un cigarro tradicional. La esperanza es que el uso de cigarros electrónicos ayude a las personas adictas a la nicotina a dejar el cigarro tradicional, ofreciéndoles una opción que les  ayude a reducir los daños para su salud. 

Otro de los principales problemas es que hay cientos de sabores de líquidos de dónde escoger, algunos de ellos muy exóticos y atractivos y la gran mayoría de los usuarios reportan que este es el factor que los invita a probarlos. 

 

 

Asimismo, muchos de los usuarios terminan fumando cigarros tradicionales, pues aunque sean “menos dañinos”, siguen siendo adictivos. Casi el 100% de los cigarros electrónicos tienen nicotina, pero un estudio publicado hace un año, encontró que 60% de los jóvenes no lo saben, y no creen que exista ningún riesgo o que generen adicción, pues no queman la garganta ni apestan como los cigarros tradicionales: “es sólo mango”. Son fáciles de cargar y esconder en la escuela.

 

 

Link: https://theforum.sph.harvard.edu/events/the-e-cigarette-dilemma/