Creando estilos de vida sanos

¿Por qué buscamos relaciones destructivas? – Y seguimos en ellas aunque nos hagan daño

He escuchado diferentes versiones de estas cuatro frases:

  • “No sé por qué siempre termino en relaciones controladoras, abusivas o destructivas”.
  • “He terminado y vuelto empezar con mi pareja al menos cinco veces. No estamos bien juntos, pero tampoco separados. Es la historia de nunca acabar.”
  • “¿Por qué no puedo simplemente cortar la relación?
  • “No puedo parar de buscarlo/a, aunque todo lo que recibo sea rechazo o indiferencia”.

¡Estar en una relación destructiva y no saber porqué uno sigue ahí, es desconcertante!

No es sana la crítica constante: ¡Estoy loco!, ¡Me falto el respeto a mi mismo!, ¡Soy un masoquista!.

Tampoco es sana la evasión: dejar de reflexionar, evitar pensar y sólo dejarse llevar por el caos.

Es por esto que decidí recoger la respuesta de 7 expertos en psicología, neurociencias y relaciones amorosas a la pregunta de: ¿Por qué escojo relaciones destructivas? y ¿Por qué sigo en ellas? Escogí estas respuestas porque se complementan y refuerzan entre sí.

La intención es que después de leer esto puedas ver con otros ojos a las relaciones, y si actualmente estás en una destructiva, espero que te ayude a darle un sentido.

Encontrar sentido a las situaciones nos da paz y nos permite salir de la parálisis. Nos enfrenta con la pregunta de: “ahora que ya sé lo que me pasa, ¿qué voy a hacer?” y nos ayuda a buscar soluciones creativas a problemas que pensábamos que eran irresolubles.

Al final del post comparto algunas áreas en las que has de trabajar, para salir de una relación no sana.

Aquí van las 7 respuestas:

Respuesta de Linda Exposito

Los adultos buscan confort en aquello familiar y predecible – aunque esto signifique seguir saliendo con personas que son abusivas de forma física o emocional.- Estas son algunas de las respuestas de por qué nos quedamos en relaciones no sanas:

  • El buscar aquellas relaciones destructivas significa recrear la historia y cambiar el final, para ganar control y dominar lo que no pudieron dominar de niños.
  • Recrear escenarios de nuestro pasado mantiene la esperanza de que “esta vez lo vamos a hacer bien”. Si actuamos mejor, reaccionamos diferente, encontramos las palabras exactas, nos vestimos distinto o hacemos cualquier otro cambio milagroso, nuestra pareja  (simbólicamente representando a nuestro padre/madre) ya no nos rechazará o abusará.
  • Hemos internalizado que nos merecemos ser mal-tratados.
  • El cambio, aunque sea uno sano, se siente extraño y nos da miedo.  Por eso seguimos en relaciones con personas que nos son familiares (quiere decir que nos recuerdan a la familia), ya que al menos son predecibles. El aventurarnos a campos desconocidos invita a una ansiedad intolerable.

Respuesta de Stephen A. Diamond