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  • Adicción al Juego o Ludopatía en apuestas deportivas. Cuando está en juego mucho más que el dinero

11 de septiembre del 2020

Cómo sé si padezco una adicción a las apuestas deportivas

La pregunta clave para saber si tengo un problema de ludopatía, si apostar ya no es un hobby sino una adicción, nos pide reflexionar sobre cómo las apuestas están afectando negativamente sobre algunas de las esferas de mi vida.

Quien tiene adicción por las apuestas no sólo pierde dinero, también pierde relaciones sociales, familiares, de pareja.

Para minimizar las consecuencias negativas de apostar es habitual que mienta, no reconozca las pérdidas reales. Si cuenta que ha jugado, lo suele hacer sólo cuando gana.

A menudo, gran parte de su atención y pensamiento están centrados en las apuestas, en seguir on line los partidos, revisar estadísticas, ver cómo fluctúan las cuotas, hablar con otros “amigos de juego” sobre apuestas futuras y pasadas.

Los 4 indicadores de que tienes un problema de adicción al juego

  1. Si pierdo cada vez más dinero y más tiempo (porque cada vez necesito apostar cantidades mayores).
  2. Si apostar se ha convertido en una forma de afrontar mi malestar o desasosiego, o una forma de recuperar pérdidas anteriores.
  3. Si pierdo control sobre mis estados emocionales y si he intentado reducir o eliminar mis apuestas y ello me ha provocado nerviosismo, irritabilidad y finalmente fracasar repetidamente en los intentos de control.
  4. He de sospechar de mi adicción a las apuestas deportivas si como consecuencia directa o indirecta, el dinero que pierdo empieza a ser la “menor de mis pérdidas”: pierdo mi trabajo, relaciones importantes, proyectos académicos, y la sensación de bienestar desligada de revisar cuotas, seguir apostando y comprobar resultados.

Casi un 20% de los menores en España apuestan on line (Carbonel, Montiel 2013).

Diversos estudios muestran que el perfil del jugador patológico está cambiando. Según un estudio de la Universidad de Valencia y la Fundación Codere, el 18% de los menores apuesta en la red. De ese 18%, un 8% lo hace de forma habitual.

No todo ese 18% de menores que apuestan, ni ese 8% de los que lo hacen de forma habitual, terminarán teniendo adicción al juego o un trastorno de ludopatía. Sin embargo, según los expertos, una proporción de ellos sí. Aproximadamente un 2,5% de las personas que apuestan on line terminarán desarrollando una adicción al juego.

La disponibilidad es un factor que precipita la ludopatía: si es fácil apostar, y tengo tendencia a hacerlo de forma descontrolada, terminaré apostando a no ser que me entrene en no hacerlo.

Nunca antes había sido tan fácil apostar: la red nos permite hacerlo desde cualquier lugar, de forma anónima, instantáneamente: IMPULSO — APUESTA.

Las apuesta on line, y dentro de ellas, las apuestas deportivas, cada vez adquieren más peso en el origen de la ludopatía en edades tempranas.

Jóvenes e incluso menores de edad desarrollan cada vez más estos problemas. Está prohibido legalmente, pero sólo necesitan una tarjeta de crédito y el DNI de un adulto para eludir ese obstáculo.

Las personas podemos apostar para ganar dinero o para divertirnos y estimularnos ante la posibilidad de acertar, pero en la ludopatía esto es sólo el principio.

La mayor parte de las investigaciones científicas coinciden en considerar muy importante en las apuestas deportivas, los aspectos psicológicos relativos al cambio de reforzadores.

Refuerzos psicológicos. Cómo funcionan en la adicción a las apuestas deportivas

Inicialmente, comenzamos apostando para entretenernos, estimularnos, comprobar nuestra “inteligencia” o habilidad de predecir resultados o nuestros conocimientos deportivos.

Cada vez que acertamos, un mensaje interno aparece: “lo sabía”, “qué bueno soy”, “qué suerte”, “qué buena racha”, “qué buena noticia”. Esto mejora nuestro estado de ánimo, nos hace sentir orgullosos, alegres, hábiles, y nos apetece “comentar la jugada” con otros “amigos” de juego que nos dirán algo así como “bien cazada”, y pensarán algo así como “yo estuve a punto de meter a la misma apuesta, tenía que haberlo hecho”.

Todo esto, son reforzadores positivos: consecuencias positivas que surgen después de apostar, que aparecen de vez en cuando, de forma intermitente, y nos atrapan en la incesante búsqueda por parte de nuestro organismo de que vuelvan a aparecer. “Esta jornada va a ser buena seguro”.

Sin embargo, son pocas las ocasiones en las que se gana la apuesta, y las pérdidas generan problemas, por supuesto de dinero, pero también emocionales (culpabilidad, autoestima, frustración…).

Si el trastorno adictivo sigue su curso, llega un momento en el que ya no apostamos para buscar ese bienestar (de acertar, comentar, ganar dinero), sino que apostamos para dejar de sentirnos mal.

Llega un punto en el que la persona se introduce en un continuo estado de agitación (mentiras, deudas, pérdida de relaciones, de proyectos personales..) y de malestar emocional (sentimientos de culpa, vergüenza, o lo que es más problemático: indiferencia). Puede llegar a un punto en el que la persona sólo puede “librarse” del malestar en el momento en que se pone a gestionar su siguiente apuesta.

El proceso se convierte en un círculo del que ya es difícil salir: la principal forma de afrontamiento del malestar emocional de la persona es apostar.

El objetivo no es la búsqueda de algo excitante, o de ganar dinero (refuerzos positivos), sino la necesidad de liberarse por un tiempo, cada vez más breve, del intenso y continuo estado de malestar, agitación, insatisfacción (búsqueda de refuerzo negativo: dejar de sentirme mal).

Mientras apuesta se alivia, y al perder la apuesta vuelve el malestar, por lo que tiene que volver a afrontarlo volviendo a apostar.

Ganar alguna apuesta no resuelve el problema sino que incrementa la profundidad del “círculo vicioso de la adicción a las apuestas deportivas”. Cuando recibe un “premio”, la necesidad de apostar se incrementa: por tratar de “recuperar las pérdidas” y por volver a encontrarse con esa sensación de alivio que tanto necesita.

La impulsividad: un rasgo de conducta frecuente en las personas con adicción al juego

Un comportamiento impulsivo también es rasgo psicológico que aparece con frecuencia en las personas que padecen estos problemas de ludopatía.

Es frecuente identificar 4 conductas:

  1. Afrontar las situaciones que generan ansiedad de un modo precipitado y urgente.
  2. No pensar en las consecuencias de los actos justo en el momento previo a realizarlos.
  3. Tendencia a buscar nuevas experiencias que produzcan sensaciones estimulantes.
  4. Dificultades para concentrarse en una tarea y mantenerse enfocado en ella el tiempo necesario.

Proceso y fases hasta la adicción a las apuestas deportivas:

  1. Apuesto de vez en cuando y ello es placentero: me entretiene, divierte y a veces gano dinero.
  2. Empiezo a pensar en lo relacionado con las apuestas con más frecuencia de lo habitual cuando no estoy apostando.
  3. Apuesto con más frecuencia y empiezo a dejar de practicar algunas de las actividades que solía hacer.
  4. Niego ante los demás que esté especialmente centrado o deslumbrado por las apuestas.
  5. Comienzo a tener un deseo muy intenso por apostar (mayor que el vivido inicialmente).
  6. Empiezo a darme cuenta de que mi comportamiento con las apuestas es algo excesivo e intento controlarme. Fallo habitualmente en estos intentos de control.
  7. Apostar ya casi no me produce placer, entretenimiento o diversión, sino que casi siempre apuesto para responder a la necesidad de aliviar el malestar que siento si no apuesto. Este alivio cada vez es menor, por lo que cada vez juego más.
  8. Llega un momento en el que la situación es insostenible: he perdido dinero, relaciones, bienestar, proyectos laborales, académicos… Yo mismo o alguien de mi círculo cercano pide ayuda profesional.