Te hablamos de las adicciones
  • La subestimamos, pero... la adicción a la comida va en ascenso en México

06 de enero del 2020

Posiblemente pensamos que no pasa nada, que es normal comer cada que nuestra mente nos lo pida. Probablemente sigamos considerando que es recurrente que la adicción a la comida no sea una enfermedad mental sino un estado habitual cuando estamos deprimidos o contentos. En ese caso, entonces, estamos subestimando de manera tremenda a una enfermedad mental, diagnosticada ya por el Instituto Nacional de Psiquiatría.

¿La subestimamos? Probablemente sí. De acuerdo a información manejada por el diario español El País, de cada 100 desórdenes alimentarios en México, el 18 por ciento corresponde a la compulsión por la comida.

Esta enfermedad se caracteriza por la pérdida de control sobre las cantidades de alimentos ingeridos y por la voracidad con la que se come. De acuerdo a declaraciones de Alejandro Caballero Romo, coordinador de la clínica de la conducta alimentaria del Instituto Nacional de Psiquiatría, en la mayoría de los casos la comida es una proyección de otros trastornos como la depresión o la ansiedad.

"Los pacientes con estas características emocionales tienden a mitigar el dolor emocional a través de un exceso en la alimentación", indicó Caballero Romo. Lo que sí es que la comida no genera una adicción como sucede con otras sustancias como el alcohol o el tabaco. Lo que genera es un vínculo neurobiológico disparando las sensaciones de alivio.

El comer compulsivo aumenta rápidamente en México

De acuerdo a la facultad de Psicología de la UNAM, entre el 16 por ciento y el 51 por ciento de los pacientes con sobrepeso y obesidad que acuden a consulta presentan trastorno de adicción a la comida. Este tipo de trastornos han encontrado salida en los Comedores Compulsivos Anónimos, lugares en donde se tratan a través de consultas psicológicas este tipo de enfermedad para que se detenga su ascenso.

En México, en el año 2012, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos de 20 años o más, fue de 71 por ciento, mientras que en el 2016, se incrementó hasta el 2016. Aunque esta adicción a la comida se presenta más en adultos, los niños también son propensos a padecerla por las depresiones infantiles que algunos de ellos desarrollan en la actualidad.