Te hablamos de las adicciones
  • Ojos rojos por consumo de drogas, inconsciente del peligro que supone

21 de noviembre del 2019

Ojos rojos por consumo de Marihuana

Se produce principalmente por que al consumir sustancias cannabioides, como consecuencia del THC, se expanden los vasos sanguíneos de los ojos. La actividad visual se ve alterada al fumar porros, ya que un consumo habitual de marihuana, demás de provocar relajación muscular, puede retrasar el procesamiento de la información visual afectando al cerebro.
Aún sin determinar científicamente, se cree que la marihuana, aunque tenga efectos relajantes, puede estar relacionada directamente con algunos trastornos del sueño al hallar que los fumadores habituales de cannabis padecían un porcentaje mayor de insomnio y alteración del sueño que los que lo consumían con menor frecuencia.

Ojos rojos por consumo de Cocaína

Al problema de ojos rojos por consumo de cocaína, es un caso mucho más peligroso que con cualquier otro consumo de drogas, pues actúa más rápidamente en el sistema nervioso central.
Consumir cocaína, produce un inmediato aumento de la presión arterial, provoca una ruptura de vasos sanguíneos del ojo que genera hemorragias en los ojos y puede provocar una perdida de visión total. Además de taquicardia y pupilas dilatadas.
Los adictos a la cocaína pueden sufrir frecuentemente una inflamación de los canales lagrimales si la cocaína se toma aspirada, produciendo edemas en el saco lagrimal que provocan mucho dolor ocular. En algunos casos se puede llegar a producir desprendimientos de retina provocando automáticamente una disminución de la agudeza visual.

Ojos rojos por consumo de Alcohol

La droga más consumida de forma legal en todo el mundo, es habitual el enrojecimiento de ojos y problemas de visión por el hábito y abuso de bebidas alcohólicas.
En el caso del alcohol, la tasa de alcohol es determinante a la hora de detectar verdaderos problemas visuales. Podemos detectar los siguientes trastornos visuales:

  • Ceguera nocturna (nictalopía), la visión recurrente con poca luz o enfoque nocturno, se ve afectada y distorsionada.
  • Campo visual distorsionado, desenfocado y disminuido, pues el cerebro no funciona a la velocidad suficiente como para interpretar y reaccionar a una visión normal.
  • Perdida de capacidades estrictamente funcionales del ojo como detectar y diferenciar colores, o perdida del equilibrio por afectación en el nervio óptico frente al proceso de información.